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AURIESTELA LA CRONICA DE UNA GUERRERA

 

 

AURIESTELA

LA CRONICA DE UNA GUERRERA

 

POR. OSCAR PATRICIO NOVOA

 

AÑO 2.010

 

 

CONTENIDO DEL LIBRO 

 

 

1.- Presentación

2.- Dedicatoria

3.- Auriestela el nacimiento de una leyenda

4.- La legendaria hacienda de San Agustín

5.- La pequeña vaquera

6.- Si los graneros hablaran

7.- Pàrese  duro compadre Gonzalo

8.- El nacimiento de un estadista

9.- Los encantos de la Parroquia de Olmedo

10.- Las serenatas con banda y la poesía

11.- El nacimiento del Marquito

12.- Que no me falte la insulina

13- El envenenamiento del Antuquito

14- Los Chismes de Eduardo

15- El horno de leña

16.- La acequia  del Rió Blanco

17.- La misa de las almas

18.- El vuelo que jamás se realizó

19.- La atlética tía Orfelia

20. El Santito García Moreno

21- Una abuela amorosa

22.- La gruta de la virgencita de Chiquinquirá

23.- La tortillas de tiesto

24.- El presidente del Consejo

25.- Los cuyes de Changalà

26.-Como quedarse sin casa en tres sencillos pasos

27.- El ocaso de una heroína  

28.- La viuda negra

29.- Descansa en paz querida Abuelita

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PRESENTACION

 

“AURIESTELA LA CRONICA DE UNA GUERRERA” es una historia verdadera que esta basada en la vida de una extraordinaria mujer que luchó por sus ideales y por las personas que más amó.

 

Es la vida misma de toda mujer que ama, sueña y lucha y se transforma en una verdadera guerrera con tal de defender y proteger a los suyos.

 

Es la historia de una amante, de una madre y de una abuela abnegada que entrega todo por sus hijos y sus nietos que se enmarca en el tiempo hace unos cien años atrás y cuando existían todavía las barreras sociales , económicas y   los que tenían dinero humillaban a las personas humildes sin importarles sus sentimientos mas hermosos y profundos.

 

Esta maravillosa historia se desarrolla en Cayambe y en sus comunidades urbanas y rurales como son Cajas, Olmedo, Ayora y Juan Montalvo, poblaciones que guardan sus secretos y se los recrea en la época de las haciendas del norte del país que se convirtieron en los verdaderos graneros de la provincia de Pichincha.

 

A veces la fantasía de los seres humanos busca héroes y heroínas  exportados o de la televisión, aquí cuento la historia de una heroína de verdad de esas que existen por cientos y por miles en nuestro país y que se esfuerzan día a día por sacar a sus familias adelante incluso cuando están solas y tienen que convertirse en padre y madre y poder llevar un trozo de pan a sus hijos.

 

En Auriestela creo que se reflejaran muchas mujeres y descubrirán que dentro suyo existe una verdadera luchadora, emprendedora y ganadora de la vida.

 

Lo que se cuenta en esta novela es tan real que es una recopilación de todo lo que me contaba mi abuelita en esas noches en que no había luz y me encantaba escuchar sus mágicos relatos de su extraordinaria vida.

 

¡ Abuelita querida esta es tu Historia !

 

EL AUTOR

 

 

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DEDICATORIA

 

 

ESTA NOVELA LA DEDICO  A TODAS

LAS MUJERES GUERRERAS Y VALIENTES QUE A DIARIO SE ENFRENTAN CON LA VIDA PARA SALIR ADELANTE SIN IMPORTARLES LAS ADVERSIDADES, PERO SIEMPRE ESTÀN CON SUS SERES MAS QUERIDOS AMÀNDOLOS Y PROTEGIÈNDOLES.

 

 

 

 

 

 

 

 

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AURIESTELA EL NACIMIENTO DE UNA LEYENDA.

 

Una noche muy lluviosa y de un torrencial  invierno del 20 de junio de 1.910 nace la protagonista de ésta singular historia, la misma que es la primera hija del matrimonio conformado por Cecilio y Angelita y que vino al mundo entre truenos y relámpagos en la vetusta casa de construcción de tapia de chocoto apisonado y cubierta de teja verdosa y llena de lechuguinos  y paja con varias goteras, de paredes anchas y húmedas, ubicada en uno de los sectores mas vistosos y populares del antiguo Cayambe de hace 100 años, el sector del Rió Blanco junto a la gruta de la virgen de Chiquinquirá.

 

La noche era tan obscura que solo un hediondo mechero de kerosén la iluminaba, es que en esos días no existía la luz eléctrica y recién se pensaba en la construcción de la planta vieja de la calle conocida en la actualidad como la 23 de Julio.

 

Sin embargo el nacimiento de esta hermosa niña llenaba de orgullo y alegría a la joven pareja que a pesar de su pobreza se encontraban felices y deseosos de conocer a su retoño.

 

La comadrona llamada Delia Esther era una mujer de contextura gruesa como de unos cincuenta años de acento caucásico  de cara de piedra, chabacana y grosera provenía de la comunidad de Pesillo Parroquia de Olmedo y había venido contratada para ayudar a parir a doña Angelita y como paga le habían dado un borrego maltòn.

 

Las horas de la noche seguían pasando y los dolores de parto eran cada vez mas fuertes y la iracunda partera empezaba a enojarse y con frases muy groseras decía ¡puje chucha madre puje! y doña Angelita sudaba frió y daba gritos de desesperación y de dolor y mientras tanto don Cecilio fumaba su pipa de tabaco de hoja picada, de manera muy intranquila se paseaba de enterada a salida del húmedo y oscuro cuarto, hasta que la partera muy enojada le dijo ¡carajo largo de aquí! , nos pone mas nerviosas”, el preocupado hombre que sale hacia la calle,  escucha el llanto de su hija recién nacida.

 

Don Cecilio ingresa emocionado al cuarto y le ve como la partera sostenía su retoño con la una mano y con la otra le cacheteaba  las nalgas, a lo que el asustado hombre exclama ¡ve india bruta le vas a matar a mi guagua ¡

calla patrón vos no sabis nada, hay que darle su nalgada para que chille y ver que está sana.

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Tome su guagua Doña Angelita usted si que ha sido bien maricona, mas lo que chillò para parir esta linda guagua,  déle de mamar y si no tiene leche todavía, el calostro también es bueno para que crezca sana y fuerte.

 

La  joven madre de senos pequeños y sin leche para amamantar y media asustada recibe su criatura y con la tenue luz del mechero alcanza a divisar a una niña preciosa de color blanco de pelo rizado y de unos ojos azules como el mar y el cielo, y con lagrimas en los ojos manifiesta hijita de mi corazón  eres el fruto de mi amor y te llamaré Auriestela mi estrella de mar  por esos hermosos ojos que dios te dio.

 

Luego Doña Angelita muy emocionada llama a su joven esposo ¡ven Cecilio ven conoce a tu hija, verdad que es hermosa!

 

El emocionado padre toma a la tierna niña en sus brazos toscos y ásperos maltratados por las faenas agrícolas, le acerca a su cara y le da un montón de besos y exclama que preciosa eres hija adorada, serás la envidia de mis amigos y cuando crezcas te lloverán los enamorados.

 

Quien podía imaginarse que las palabras del emocionado Cecilio se convertirían en una sutil sentencia para la pequeña Auriestela.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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LA LEGENDARIA HACIENDA DE SAN AGUSTIN.

 

 

Enmarcada en el limite provincial entre Pichincha e Imbabura se encuentra la mística y legendaria hacienda de San Agustín de Cajas a casi 3.000 metros sobre el nivel del mar,  lugar frió y paramesco donde los indiecitos pequeños tienen sus cachetes quemados de la papacara existente en casi todo el año.

 

Es en este lugar de grandes planicies cultivables de trigo, cebada, papas y habas  es donde continua la historia de nuestra Auriestela, la misma que luego de pasar sus primeros años en la centenaria casa del Rió Blanco junto a sus amorosos padres y  una vez terminada la escuela primaria a la edad de 13 años decide dejar su hogar y empezar su vida productiva y gracias a un compadre de Cecilio,  llamado Gonzalo consigue su primer trabajo de jornalera en esta hacienda.

 

A  pesar de su pequeña estatura y corta edad,  desde un principio marca diferencias con los otros trabajadores que eran indígenas nativos de Cajas y otros eran indios otavaleños de trenza, calzoncillo alto, poncho y sombrero.

En definitiva el echo de ser mujer nunca fue un obstáculo en su trabajo en vista de que realizaba sus actividades agrícolas y ganaderas mejor que el varón mas plantado.

 

Montaba a caballo como una verdadera amazona, habría trocha con el machete, manejaba la pala y el pico con mucha naturalidad, usaba el viejo arado de bueyes con fina destreza, y que decir para ordeñar las vacas, les daba a las otras chahuadoras 3 a 1.

 

Así paso el tiempo  y cuando nuestra protagonista cumplió 15 años por sus grandes dotes y habilidades en el trabajo fue nombrada por el señor Galito que era el dueño de la hacienda de San Agustín  como capataz y administradora y a controlar 15 hectáreas de terreno cultivable, al igual que 150 vacas lecheras y bajo el mando de 60 trabajadores, los mismos que considerando injusto este nombramiento empezaron a hacerle la vida imposible a la muchacha y a  rumorear que la Auriestela era la moza del viejo patrón Galo.

 

 

 

 

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Pero estos no eran mas que falsos comentarios, pero el patrón  a pesar de su avanzada edad si que  le tenia ganas a la joven muchacha de estatura pequeña pero de un cuerpo muy bien deliñado de amplias caderas, cintura delgada de tez blanca pelo rizado y de ojos azules como el mar, quien no se

iba a enamorar de tan hermosa niña que estaba empezando ha hacerse mujer y en medio de tantos hombres codiciosos y morbosos.

 

En muchas ocasiones le tendieron varias trampas para hacerle quedar mal con el patrón Galito, se robaban la leche, las gallinas y hasta los productos de las cosechas, pero Auriestela descubrió al culpable y como se acostumbraba en esas épocas, lo hizo azotar y quemar las manos por mañoso.

 

Definitivamente que nuestra  heroína tenia los pantalones bien puestos para poder mandar a 60 longos borrachos y hacerlos trabajar muy bien sincronizados como un verdadero  reloj Suizo, es por eso que aprendió a manejar el látigo y la escopeta de perdigones, y cuando los alevosos trabajadores se querían subordinar con un corajazo les apaciguaba y si la bronca era mas fuerte se pegaba su disparo al aire.

 

La producción agrícola y ganadera de la hacienda de San Agustín   mejoro grandemente en aquellos años convirtiéndose en el granero de las dos provincias: Pichincha e Imbabura.

 

Todavía todos recuerdan las palabras del patrón Galito que con su voz ronca y chabacana decía esta Auriestela si que tiene los huevos bien puestos a pesar de ser hembra no se deja cojudiar de nadie y esto me gusta de esta guambra y mi único deseo es que siempre se quede trabajando  en mi hacienda.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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LA PEQUEÑA VAQUERA

 

 

En los fríos páramos andinos y para ser mas específico en las lomadas y planicies de San Agustín de Cajas se vislumbraba allá a lo lejos la joven y pequeña figura de una vaquera que montaba un hermoso corcel de color blanco que se llamaba nevado,  de montura hecha a mano por algún hábil talabartero del pueblo, con pantalón apretado y botas de montar un poncho grueso de esos que son impermeables, era la cálida imagen de Auriestela que madrugaba a las 4 de la mañana a traer el ganado que se encontraba pastando y lo llevaba rumbo al establo para el ordeño.

 

Los indígenas y peones de la hacienda  de manera muy picaresca y hasta sarcástica  comentaban entre ellos ¡me muero la patrona Auriestela siendo tan janchi y montada en ese caballote!, otro en cambio contestaba ¡parece que el nevado viniera solo sin jinete!

 

Pero Auriestela  era muy hábil para montar, en vista de que aprendió a los 5 años de edad cuando su padre Don Cecilio salía a la plaza de toros populares de Cayambe halando los toretes para las corridas de las tradicionales fiestas Sanpedrinas, y era tan ducho  en el manejo del laso y la montada a caballo que todo mundo le daba su traguito para felicitarlo y el pobre Cecilio quedaba botado, chumado en alguna esquina de la plaza y es cuando Auriestela se fajaba los pantalones como barón y llevaba el caballo a la casa del legendario barrio Rió Blanco.

 

La pequeña vaquera causaba sensación tanto dentro de la hacienda de San Agustín como en el pueblo ya que salía los fines de semana a las compras en la tienda de la familia Cevallos y llevaba grandes bultos de provisiones al lomo de su buen caballo nevado, y como definitivamente era una mujer tan hermosa que se arrancaba las miradas y piropos de todos los que la observaban.

 

Por esas épocas visitaba la hacienda de San Agustín un joven, sobrino del patrón Galito de nombre Marcelo de unos 20 años de edad, un hombre muy fino, distinguido y bien vestido que había estudiado unos años en Europa y estaba de visita a sus familiares.

 

 

 

 

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También le gustaba las cabalgatas por los páramos y un día coincidió con la pequeña Auriestela que lo cautivó por su belleza y destreza en el arte del lazo y de la vaquería, en esa ocasión únicamente la contempló tímidamente de lejos y apenas llegó a la hacienda preguntó a los trabajadores que de quien se trataba y ellos riéndose le contestaron, Patroncito a  puesto sus ojos en algo imposible esa chica hermosa a caballo que vio usted es la Indomable Auriestela mujer dura y castigadora que es la administradora de la hacienda de su tío el patrón Galito.

 

Marcelo al escuchar esto, lejos de desmotivarse se quedó más interesado en conocer a esta pequeña y hermosa vaquera que tenía fama de indomable y difícil de conquistar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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SI LOS GRANEROS HABLARAN.-

 

Al ser la hacienda de San Agustín de Cajas uno de los mas importantes graneros del norte del país donde la prodigiosa calidad de sus tierras mas la buena administración de Auriestela, hizo que se construyeran unas verdaderas edificaciones tipo fortaleza  para almacenar el maíz, el trigo y la cebada que luego era entregada a la cervecería nacional.

 

Igualmente había grandes bodegas de papas, mellocos y habas a todo esto se sumaba la instalación de un fabrica de elaboración de queso de mesa y de comida que se instaló para procesar los excedentes de leche que no cojìan las fábricas grandes del Cantón.

 

Bueno es precisamente en estos enormes cuartos destinados para graneros donde se empieza a vivir una verdadera historia de amor entre Auriestela  y el señoriíto Marcelo que hicieron de este lugar su rincón de encuentros amorosos.

 

Un día Marcelo venciendo su timidez se acerco a nuestra protagonista y con una rosa en la mano le dijo me permites que te acompañe, a lo que la hermosa chica respondió sonrojada ¡pero no se enojara el patrón Galo si lo ve conmigo! definitivamente no me importa ni me interesa la único cierto es que desde que te vi en el páramo montando tu caballo no he podido sacarte ni un solo momento de mi cabeza.

 

Fue la primera vez que conversaron de muchas cosas, de sus gustos de sus habilidades y de lo que deseaban de la vida y así siguieron viéndose con frecuencia y se podría decir que nació un hermoso y noble amor con mucho respeto.

 

Fue precisamente la tarde de un 14 de febrero en que los trabajadores de la hacienda habían trabajado una sola jornada y todos salieron al pueblo a visitar a sus novias y otros a ingerir trago en las cantinas de la localidad.

 

Auriestela y Marcelo que habían planeado encontrarse en su nidito de amor la tarde del 14 de febrero no salieron al pueblo y cada uno en sus habitaciones se preparaban dándose un baño perfumándose y poniéndose sus mejores trajes para el tan ansiado encuentro.

 

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La bella joven parecía la princesita de algún cuento de hadas, había cambiado su apariencia varonil con pantalón de montar y botas y lucía un hermoso vestido en color celeste. plisado y con lentejuelas y se acompañaba con un poncho pequeñito, con zapatos de tacón alto y en la cabeza con un elegante sombrero.

 

Si Auriestela estaba despampanante, Marcelo no se quedaba atrás, tenía un traje oscuro, camisa blanca y corbata negra, igualmente un elegante sombrero traído de Europa en uno de sus múltiples viajes.

 

Esta pareja parecería que se iban a algún concierto de opera o a la fiesta mas elegante de la sociedad Quiteña, quien pensaría que se iban a su encuentro amoroso en el frió y polvoriento granero de la hacienda.

 

El primero en llegar fue Marcelo, ingresó al oscuro lugar y encendió un mechero de gasolina con el cual se iluminó el lugar, luego colocó unos cuatro bultos de trigo a manera de cama y los cubrió con un poncho que encontró en el granero, sacó de su bolsillo una flor y una botella de vino y lo puso en el centro de los bultos.

 

Al poco tiempo llego Auriestela con pasos muy delicados se fue acercando y Marcelo se percató de su presencia por el aroma suave y delicado de su perfume, al verla exclamo ¡bien venida princesa, luces muy hermosa¡ y la tomó muy delicadamente de la mano y la guió hasta la improvisada cama.

 

Auriestela temblaba como un pajarito en una noche helada, de lo que el joven muchacho se dio cuenta y enseguida le cobijo con su leva y la abrazo fuertemente y la besó con dulzura al inicio y luego con la pasión que esta hermosa muchacha le despertaba, parecería que los dos enamorados iban a sucumbir en sus placeres cuando Auriestela se separó bruscamente y le dijo ¡Espera esto no puedo pasar somos tan diferentes tu eres el patrón y yo soy una simple empleada, existe un mundo que nos separa!

 

Marcelo se incorpora y saca una copa de su terno y sirve un poco de vino y le dice quiero que brindemos por lo que los dos sentimos, no importa el mundo, las clases sociales, que tu seas pobre y yo sea rico, ¡te amo! y es lo único que vale la pena en este momento y toma un sorbo de vino, Auriestela  con mucha desconfianza manifiesta ¡como dices que me amas si recién me conoces! Y el muchacho responde yo te amaba aun sin conocerte siempre te he visto en mis sueños desde que era niño y cuando te vi. por primera vez en el campo montada en tu caballo sabía que eras tú.

 

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Luego de eso la tímida Auriestela no dudo mas y no pudo contener lo que sentía y se encarnizaron en un beso tan apasionado que cayeron a la improvisada cama y Marcelo la besó por completo y suavemente le fue quitando la ropa y se amaron con verdadera entrega, placer y locura sin importar sus diferencias sociales y el qué dirán de la gente.

 

Aquel granero se convirtió durante mucho tiempo en el nido de amor de esta joven pareja.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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¡ PÀRESE DURO COMPADRE GONZALO ¡

 

 

El amor secreto de Auriestela y Marcelo continúo por muchos meses en los antiguos graneros de la hacienda de San Agustín de Cajas y  los trabajadores  empezaban a rumorear sobre los encuentros íntimos que tenían los dos jóvenes enamorados.

 

Estos rumores llegaron a oídos del patrón Galito que en un principio no le dio mucha importancia, hasta que decidió comprobar por sus propios medios y así lo hizo, siguiendo una noche a Marcelo y viéndolo que ingresó al granero y al poco rato entro  Auriestela ; los observó  como se besaban apasionadamente y  se retiró muy preocupado a su habitación; toda la noche pensó que podía  hacer y muy temprano en la mañana siguiente salió a la población de Otavalo a enviar un urgente telegrama a su hermana  Carlota que se encontraba en la ciudad de Quito para informarle del comportamiento de su hijo Marcelo.

 

Carlota era una mujer de clase social muy alta, enviudó  muy joven siendo su esposo un general de la república que murió en la revolución liberal y siendo Marcelo su único hijo siempre lo protegió y lo mimo hasta la saciedad enviándolo a estudiar varios años en Europa, en definitiva esta mujer era demasiado acaudalada y racista y no permitiría que esta relación continuara.

 

Días después del tan mentado telegrama llegó a la hacienda un carruaje de lujo alado por dos caballos blancos pura sangre y de muy buen tamaño corporal, venía guiando el carruaje un negro caucásico llamado Blas que había sido hijo de un empleado de confianza de la acaudalada familia de Marcelo y en la actualidad era el cochero de la patrona Carlota.

 

Del imponente carruaje con la ayuda del patrón Galito descendió una dama de vestido negro con botas de gamuza y sombrero colonial, Marcelo al darse cuenta que se trataba de su madre sintió mucho temor presintiendo que esta presencia vendría a poner fin la hermosa relación que mantenía con Auriestela.

 

 

 

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Como que no supiera nada doña Carlota saludó con su hermano y con su hijo y pidió que le lleven el equipaje a la habitación destinada para las visitas importantes y fue en la noche que acompañada de su hermano Galo presencio los encuentros amorosos de su idolatrado primogénito

 

¡Que haces aquí Marcelo con esta India afrentosa! El asustado muchacho rápidamente se incorporó y manifestó ¡Esta india afrentosa como tu la llamas es Auriestela y la amo con todo mi corazón y nos vamos a casar!

A  lo que la orgullosa mujer contestó  ¡sobre mi cadáver te casas con esta india prostituta y arribista! ¡que pensaste que te ibas ha quedar con la fortuna de mi único hijo!

 

La pobre Auriestela, armándose de valor dijo ¡señora yo a su hijo lo amo por lo que el es, no por lo que tiene; a lo que la enfurecida madre  respondió con una cachetada a la infeliz y acontecida muchacha.

 

- Mañana mismo nos vamos de esta hacienda de la perdición y te regresas a continuar  tus estudios en Europa y así lo hicieron muy en la madrugada salieron en el imponente carruaje rumbo a la Capital y a los pocos días Marcelo fue enviado al viejo continente y nunca mas se volvió ha saber de el.

 

Auriestela  se quedó destrozada sin el amor de su vida y fue removida de su puesto  de administradora de la hacienda por parte del patrón Galito que se encontraba furioso con la joven muchacha y para no echarla la dejó como ordeñadora de la hacienda.

 

El reemplazo de la joven destituida fue un compadre de Cecilio y Angelita que había trabajado hace varios años  atrás y que se llamaba Gonzalo, era un veterano de unos 75 años de  edad y contextura delgada, medio encorvado  y usaba bastón, en definitiva era una persona demasiado  vieja y cansada para remplazar la juventud y estusiasmo que  Auriestela  le ponía al  trabajo.

Gonzalo al darse cuenta de su debilidades y al ver la solvencia de la joven muchacha le pidió que  le colabore durante algunos meses en la s funciones de administrador de tan importante hacienda y siempre andaban juntos y Auriestela de decía con mucha frecuencia ¡Parese duro Compadre Gonzalo o de no estos trabajadores le pisan el poncho y pierde su autoridad de mando y todo se va al carajo!

 

 

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EL NACIMIENTO DE UN ESTADISTA

 

 

 

Pasaron varios meses en la tensa tranquilidad de la hacienda de San Agustín, tiempo que no fue suficiente para que Auriestela pueda olvidar a su primer amor Marcelo y como podía olvidarlo si llevaba en su vientre el fruto de aquel infortunado romance.

 

Cada vez era  más evidente la barriga que tenía Auriestela, lo que poco a poco le iba mermando sus fuerzas y condiciones para atender sus obligaciones como ayudante de su compadre Gonzalo, el mismo que se encontraba sumamente preocupado y a punto de renunciar de sus funciones como administrador.

 

Los comentarios malsanos de los trabajadores eran más evidentes al manifestar que la hacienda está abandonada y que ni el viejo patojo ni la omota panzona podían enfrentar los desafíos de la administración de tan importante emporio.

 

El malestar generado por los trabajadores fue tan fuerte que el patrón Galito no tuvo mas que prescindir de los servicios de Gonzalo y Auriestela y los dos tuvieron que salir de la casona de hacienda rumbo a su antiguo barrio ubicado en el sector tradicional del Rió Blanco donde eran vecinos.

 

Auriestela una vez encontrándose en su casa de Cayambe y faltándole pocos días para dar a luz, mando a  su compadre Gonzalo  a buscar en la población de Olmedo a la vieja comadrona Delia Esther que era la misma que había atendido a su madre Angelita en su nacimiento.

 

Presuroso salió Gonzalo en su caballo negro a buscar a la partera y en pocas horas regresaron los dos y Delia Esther empezó con su trabajo dándole de inicio  a Auriestela una limpia con ruda, romero y ortiga para alejar los malos espíritus.

 

 

 

 

 

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La noche del parto puso a hervir agua en la vieja cocina de leña y aserrín en la misma que se preparaban los alimentos para las fiestas de las almas que la familia realizaban todos los años; El momento esperado del alumbramiento llegó a las 4 de la mañana,  que se escuchó el llanto del recién nacido y la vieja partera una vez que tuvo al niño en sus  toscas y callosas manos dijo ¡Amita Auriestela este guaguito si que va ha ser muy trabajador e inteligente solo hace falta verlo para saber que este chiquito va ser alguien muy importante!

 

La adolorida madre toma a su pequeño hijo en sus manos y lo besa con ternura y exclama ¡tú mi pequeñito eres el fruto del amor mas tierno y sublime, serás el consuelo de mi existencia y te pondré de nombre Marcelo Augusto en honor a tu querido padre!

 

Cecilio y Angelita al conocer a su nieto se emocionaron grandemente y lo mostraban a todos los vecinos del sector y el orgulloso abuelo decía ¡Aquí está el varón de la casa que nos hacía falta, el será mi reemplazo cuando yo muera!

 

La emoción de Cecilio era tan grande en vista de que el había tenido únicamente dos hijas mujeres que eran Auriestela y Orfelia y la idea de tener un varón en casa, lo hacía sentirse realizado.

 

El cariño de sus abuelos maternos en algo compensaba la falta de su padre y Marcelo Augusto se convirtió en el mimado de la casa y desde pequeño Cecilio le enseño a montar  y a la edad de cinco años le regaló su primer caballo con una preciosa montura que la hizo un hábil talabartero de apellido Clavijo   especialmente a la medida del pequeño jinete.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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LOS ENCANTOS DE LA PARROQUIA DE OLMEDO.-

 

Mientras Marcelo Augusto crecía como un niño sano y normal al amparo de sus queridos y consentidores abuelos maternos, Auriestela aceptó la propuesta de trabajo que le había realizado el Coronel Cesar Jiménez que era nada mas y nada menos que el propietario de la hacienda se San Pablourco en la parroquia de Olmedo.

 

Luego de arregladas las condiciones económicas y  jornadas laborales Auriestela se trasladó a vivir en esta hacienda, es que su trabajo de administradora a tiempo completo así lo requería y por otro lado sabía que su pequeño retoño estaba en las mejores manos y lo vería todos los días domingos que tenía libre.

 

Pasaron varios meses y Auriestela retomó la actividad que tanto le gustaba que era trabajar en el campo, con las siembras y el ganado lechero, con las gallinas y los cuyes y al mando de 80 peones que con la presencia y autoridad de la pequeña administradora funcionaban todos derechitos y sincronizados.

 

La hacienda de San Pablourco  era famosa en aquellas épocas por sus cultivos de trigo que era vendido a la fábrica de harinas Superior e igualmente de cebada que era entregada en su totalidad a la cervecería nacional.

 

En tiempo de cosecha de trigo y cebada se contrataba alrededor de unas 100 personas adicionales y se requería los servicios de las modernas trilladoras  y cosechadoras  de motor a gasolina  que recién en aquella época empezaban a funcionar y eran muy pocos las que las tenían y por ende su trabajo era muy cotizado.

 

Al estar la temporada  de cosecha  cercana. Auriestela empezó a preocuparse y a buscar a estos solicitados cosechadores, cuando en sus averiguaciones en el pueblo de Olmedo, le recomendaron que le busque en Cayambe a don Antuquito que casualmente había adquirido un camión Chevrolet Impala y una cosechadora de motor y que a parte de todo eso era una persona muy responsable y seria en este tipo de trabajo.

 

 

 

 

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La impaciente Auriestela pidió al día siguiente caballo y a las cuatro de la mañana salio rumbo a Cayambe desde San Pablourco a buscar al mentado don Antuquito, cuyo verdadero nombre era Antonio Novoa, un joven de muy buena familia, alto, delgado de piel blanca y de pelo rizado, que siempre vestía de terno oscuro camisa blanca y sombrero.

 

Al llegar a Cayambe Auriestela pasa por su casa del Rió Blanco preguntando a su padre si conocía a tan famoso personaje y él le respondió que sí  y que era su amigo, y enseguida los dos fueron a la casa en busca de don Antuquito.

 

Al llegar al sector denominado como la Estación,  Auriestela golpea la elegante puerta y enseguida sale una señora con  elegante  ropa de dormir y pregunta ¿a quien buscan? a lo que los dos responden a don Antonio Novoa, la señora muy educada les hace pasar a una gran sala de espera con cuadros del renacimiento y de la colonia,  unos muebles estilo Luis XV  y con una enorme chimenea para abrigar los fríos días y nevadas del coloso Cayambe, la señora dueña de casa  les dice ¡sí él es mi esposo pero recién se está vistiendo! ¿ gustan esperarle un momento?

 

 Auriestela responde gracias por sus atenciones aquí lo vamos a esperar,

pasaron unos 10 minutos cuando de uno de los cuartos aledaños a la imponente sala de recibo se deslumbra la figura de un hombre alto y espigado de caminar muy elegante el mismo que dice ¿ me buscaban ?

 

 Auriestela al verlo se quedo prendada de tan hermosa visión y siente como un hormigueo por todo su cuerpo  y se queda sin decir nada solo contemplándolo. Cecilio al darse cuenta de la impresión que había causado Antonio en la muchacha , rápidamente se incorpora y le extiende la mano muy afectuosamente y le dice: - Antuquito le presento a mi hija Auriestela, ella quiere hablar con Usted, - mucho gusto señorita ¿ cual es el motivo de su presencia?, Auriestela titubeando  y temblorosa  de pies a cabeza, hasta que por fin manifiesta, es que me recomendaron a su persona para que nos de cosechando  el trigo y la cebada de la hacienda de San Pablourco donde soy la administradora.

 

Antonio sonríe y de manera muy coqueta le dice y como es posible que una niña tan frágil y hermosa sea la administradora de esa hacienda tan grande, Auriestela se sonroja y le dice ¡toda mi vida me he dedicado a esta actividad desde que tenia 15 años inicie en la hacienda de San Agustín!

 

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Mil disculpas señorita Auriestela replica Antonio y claro que le podemos servir con nuestra cosechadora y si de paso quiere de una ves trasportar la cosecha a         Quito lo podemos hacer con mi camión, Usted me dice el día y muy gustoso subo con mi equipo y mis trabajadores, a lo que Auriestela le responde le parece la próxima semana desde el día lunes.

 

¿Y de la paga como sería? pregunta Auriestela, de eso no se preocupe una ves terminado el trabajo contamos los bultos y hacemos cuentas.

 

Durante toda la conversación entre Antonio y Auriestela se dieron un cruce de dulces y tiernas miradas de lo que Cecilio pudo darse cuenta y una vez terminada la negociación dijo, vamos hijita, a lo que Antonio responde por favor esperen un momento para que desayunen con nosotros, Auriestela manifiesta muy apenada ¡no muchas gracias tengo un viaje muy largo a mi hacienda!

 

-Bueno en otra ocasión será, - Cecilio ha sido un gusto verle, -señorita Auriestela, la próxima semana estoy en su hacienda. ¡que este muy bien! manifiesta, Antonio y les extiende la mano y al momento de despedirse de Aurietela, le sujeta por un momento su delicada mano y la mira y le sonríe, a lo que Auriestela empieza nuevamente a temblar y a sentir mariposas en su estómago y Cecilio presuroso le toma del brazo y la saca  de la casa rumbo a la calle.

 

Padre e hija subían caminando y ninguno de los dos  comentaba nada de la visita que habían realizado, pero Auriestela sentía como que volaba y en sus adentros pensaba que hombre mas  guapo y educado, jamás he conocido a alguien así y nunca e temblado y e sentido mariposas en mi estómago, ni siquiera por Marcelo cuando lo conocí.

 

Cecilio al llegar a la casa y al ayudarle a subir al caballo,  al verle su mirada casi perdida le dice:- ¡tendrás cuidado hijita verás que es un hombre

casado y para vos esta prohibido!

 

Auriestela reacciona y le dice : ¿por que me dice eso papacito? - hay hija si con las miradas se comiera ustedes dos ya se hubiesen devorado, nuevamente te repito tendrás cuidado y que mi dios y la virgencita de Chiquinquirá te bendiga.

 

 

 

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Se aleja Auriestela de Cayambe rumbo a Olmedo y durante todo el camino va pensando en las miradas que le daba Antonio y el momento que le sujeto su mano a la vez que contempla la majestuosa belleza de los valles de la parroquia Olmedo, que serían los mudos testigos del amor mas profundo y verdadero que estaba experimentando.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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LAS SERENATAS CON BANDA Y LA POESÌA

 

 

 

Con las primeras horas de la mañana de ese día lunes, se observaba claramente que las sementeras de trigo y cebada estaban listas para ser cosechadas y fue uno de los motivos por los que los cuales Auriestela la noche anterior no pudo dormir por la preocupación que se pasen las plantas y se habrán demasiado y caigan al suelo, pero en realidad lo que mas le preocupaba y entusiasmaba  es que por fin le volvería a ver a Antonio.

 

Desde las cuatro de la mañana puso agua a calentar en las famosas cocinas de aserrín e igualmente puso unas hojas de manzanilla y eucalipto para tomar un refrescante baño, luego se vistió de manera diferente al común de los días y se puso su mejor perfume.

 

Serían las 7 de la mañana cuando uno de los peones de la hacienda se paro en la cocina donde Auriestela desayunaba. ¡perdón patronita llegó Don Antuquito!; dile que pase a la sala de recibo y voz Rosa le pasas un desayuno completo al señor dijo Auriestela refiriéndose a una vieja cocinera que prestaba sus servicios en la hacienda.

 

En el trayecto de la cocina a la sala  a Auriestela le empezaron a temblar las piernas y a latir con más intensidad su corazón, al llegar y verlo lo saluda muy afectuosamente:- ¡buenos días Don Antonio! Buenos días Auriestela, pero por favor quiteme el Don que me hace ver mas viejo, en ese momento Auriestela le extiende la mano a lo que el responde tomándola y besando tiernamente la mano de la muchacha.

 

Auriestela se queda perpleja y en sus adentros   piensa que hombre más culto y educado que lástima que este casado, luego lo invita a desayunar copiosamente sabiendo que la jornada laboral en el campo es extenuante.

 

Terminado el desayuno los dos salen rumbo a las sementeras de trigo y cebada y durante todo el tiempo que pasan juntos empieza una muy hermosa amistad que terminaría en un tierno y peligroso romance.

 

 

 

 

 

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Y así trascurrieron los 15 días que duró la cosecha,  siempre estaban juntos desayunaban, almorzaban y merendaban solos  y en los momentos que la intensidad de la cosecha bajaba, se daban tiempo para que Auriestela le indique las maravillas naturales que tiene la Parroquia de Olmedo como eran la hacienda de Pesillo, La Laguna de San Marcos y la hacienda de Zuleta de propiedad de la Familia de Don Galo Plaza.

 

Durante la visita a la laguna de San Marcos el amor que nació entre los dos era tan evidente que Antonio que era un aficionado a escribir poesías le compuso una a Auriestela en la cual le declaraba prácticamente su amor:

 

 

Auriestela  flor de primavera

Que fueses  mía  hoy  quisiera

Pero no, solo por un instante

Si no tenerte  la vida entera

 

 

Auriestela pedacito de cielo azul

Eres la más tierna obra realizada

Con tus rizos y tú vestido de tul

Me matas tan solo con tu mirada

 

 

Auriestela eres tierna y cristalina

Cual las aguas deshielo del nevado

Eres de figura delicada y divina

Solo quisiera  ser tu enamorado

 

 

Auriestela mi niña dulce enamorada

Llevarme a vivir muy junto a ti

Quiero habitar siempre en tu morada

Por que te sueño desde que te conocí

 

 

Auriestela mi  mujer idolatrada

Tu belleza es tan solo comparada

Con esta tierra tan pura y fecunda

Que de  amor, mi corazón inunda.

 

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Al escuchar Auriestela la poesía que Antonio le había   escrito la noche anterior, no pudo más y desbordó todo el amor que ella sentía y se besaron apasionadamente sin importarle que el era casado y se amaron como dos desenfrenados sin importarles el frió de la Laguna de San Marcos.

 

Terminada la cosecha del trigo y la cebada y como fue el acuerdo  original Antonio se encargó de transportar a Quito la carga y Auriestela viajó con él por varias horas en su moderno camión.

 

Al entregar la carga y hacer cuentas Auriestela le cancelo a Antonio el dinero que el había ganado con su trabajo y luego de eso él le invito a comer en uno de los restaurantes mas elegantes del Quito Colonial de esa época, luego fueron a un hermoso hostal y pasaron la noche juntos amándose como si fuera la última vez.

 

Al día siguiente retornaron a Cayambe y Auriestela se quedó en su casa del Rió Blanco con una emoción que no le cabía en el pecho durmió como un bebe hasta que a las 4 de la mañana fue despertada con una hermosa serenata interpretada por la banda municipal de Cayambe con unos hermosos pasillos y vals que le dedicaba Antonio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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EL NACIMIENTO DEL MARQUITO.

 

 

La mañana de aquel día como que fue más tempranera y entre Cecilio y Angelita comentaban y no salían de su asombro! cómo es posible que este Don Antonio le traiga serenata a las 4 de la mañana a Auriestela, sin importarle el que dirán de los vecinos y sin temor a que se entere su esposa que anda de rabo verde! muy molesto comentaba Cecilio a lo que Angelita respondió! ¡Tenemos que hablar con Auriestela para que corte esta relación pecaminosa!

 

Pero la que se encontraba feliz y durmió como nunca hasta las 8 de la mañana era Auriestela que toda la madrugada después del sereno pasó soñando en su príncipe azul al que ella amaba con locura sin importarle que era algo prohibido y aun mas traicionando sus creencias religiosas que eran muy arraigadas.

 

Cundo Auriestela se levantó la felicidad que reflejaba su cara era tan evidente que prácticamente desarmó la ira que tenía Cecilio y únicamente le dijo ¡ese hombre no te conviene para nada, por favor aléjate de él!

 

A lo que Auriestela no respondió absolutamente nada, tomó su montura y salio al viejo patio de la casa ensilló su caballo se despidió de sus padres y salió rumbo a la hacienda de San Pablourco.

 

Al llegar a la puerta de la hacienda se encontró con Antonio el mismo que al verla inmediatamente descendió de su camión y se acercó a la muchacha, la misma que de manera muy sonriente le dice ¡Usted es un loco Antonio como tuvo la idea de darme sereno en mi casa y con banda!, a lo que Antonio responde ¡le gustó la sorpresa! No solo que me gustó me encanto responde Auriestela y continúa diciendo, no se que consecuencias tenga esto pero no puedo vivir sin usted Antonio, a mi me pasa lo mismo mi amor responde.

 

Luego los dos suben al camión y se pierden por el bosque del Chaupi y al llegar a un lugar muy bonito  rodeado de árboles y con un riachuelo, Antonio pone su abrigo en la hierba húmeda y los dos se entregan tiernamente a su desenfrenado amor  teniendo como testigos únicamente la naturaleza de aquel encantador lugar.

 

 

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Esta hermosa pero prohibida relación siguió por muchos meses y como fruto de este amor, Auriestela  queda embarazada y continúa trabajando en la hacienda de San Pablourco hasta que sus fuerzas y sobre todo su enorme barriga le permitieron.

 

Para esa época habían inaugurado con bombos y platillos el primer hospital que hubo en Cayambe que justamente se encontraba en la esquina de la casa del Rió Blanco en la calle que hoy se conoce como 23 de Julio y en la actualidad funciona el INFA.

 

Auriestela  estando cerca de su alumbramiento renunció a su trabajo en la hacienda y bajó con todas sus pertenencias en el camión de Antonio a su casa del Rió Blanco y con intenciones de dar a luz en el nuevo hospital que estaba cercano a la casa.

 

Con fuertes dolores de parto ingresa Auriestela al hospital y en la madrugada da a luz  un precioso niño varón  que era motivo de su más grande orgullo, por que era el fruto del amor del hombre que mas había amado en su vida.

 

Al tenerlo en sus manos a su pequeño niño, Auriestela  llora de la emoción y le dice  ¡Hijo querido eres el fruto de este amor prohibido, te engendré teniendo por testiga a la naturaleza de esta parroquia mágica de Olmedo por eso te llamare “Marco Antonio”

 

Al día siguiente el emocionado padre llegó con un arreglo de rosas rojas a visitar a su amada y a su pequeño hijo, al verlo lo besó en repetidas ocasiones y manifestó eres mi primer hijo varón, en vista de que Antonio aun no tenía hijos varones  con su esposa.

 

Una vez dada el alta del hospital, Auriestela se alojó en su cercana casa y Antonio siguió visitándola muy seguido  a pesar de la molestia que tenían Cecilio y Angelita al verlo y conocer de su condición de hombre casado.  

 

 

 

 

 

 

 

 

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QUE NO ME FALTE LA INSULINA.

 

Los meses pasaban y el pequeño Marquito cumplía su primer año de vida y sus orgullosos padres le hicieron tremenda fiesta de cumpleaños, mataron cuyes gallinas, hicieron chicha e invitaron a familiares y vecinos, como se dice vulgarmente Antonio y Auriestela botaron  la casa por la ventana en el primer año de vida de su tierno hijo.

 

Antonio le dio de regalo a Marquito una volqueta enorme de un material muy resistente y que tenía varias funciones y entre esas era  descargar el material como si se tratase de algo original pero a escala, igualmente las puertas se abrían  para el ingreso del   pequeño ocupante.

 

Pero lo que parecía felicidad en la vida de Auriestela  muy pronto se vería empañado por un sinnúmero de problemas que esta relación fuera del matrimonio provocaría.

 

Fue después de la fiesta de cumpleaños de Marquito y después de haber comido y bebido copiosamente que Antonio presenta un requebranto en su salud y al ser llevado al hospital de la localidad que se detecta que sufría de una enfermedad en ese tiempo aun desconocida que hoy se conoce como diabetes y que estaba sentenciado por el resto de su vida a tener una dieta equilibrada y a consumir un medicamento  conocido  como Insulina, en vista que su enfermedad estaba bastante avanzada.

 

La esposa de Antonio que se llamaba Rosario se enteró de la existencia de Auriestela y el pequeño Marquito y luego de montarle un tremendo escándalo en plena vía pública, adoptó una actitud bastante extraña que fue hacerse amiga de Auriestela y visitarla con frecuencia tanto a ella como al pequeño retoño de Antonio.

 

Pero Antonio lo que tenía de bien parecido, educado y bien vestido, también lo tenía de pícaro y era todo un Don Juan en vista de que a parte de Rosario y Auriestela tenía otra mujer que se llamaba Isolina.

 

Lo sorprendente de todo esto es que las tres sabían que eran las mujeres de Antonio y parecería que no les importaba y es más eran grandes amigas que se visitaban con frecuencia  y se celebraban sus respectivos cumpleaños con tremendas fiestas.

 

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Los amigos de Antonio lo molestaban continuamente diciéndole que envidiaban su forma de vida que tiene tres mujeres que eran muy bien presentadas, finas y educadas;  que son amigas y comparten entre ellas y  que el  desayunaba donde la una, almorzaba donde la otra y merendaba con la de turno.

 

Que incluso para morir o no morir tenía a la mano su  Insulina o Isolina, para rezar tenía su rosario o Charito y en caso de pasar a mejor vida tenía su propio  angelito que era Auriestela.

 

Esta singular y no muy normal relación duro por varios años, pero la enfermedad que tenía Antonio fue mermando sus capacidades y dejó de frecuentar la casa de Auriestela motivo por el cuál ella empezó a sufrir como una condenada y a extrañarlo.

 

Otro que empezó a extrañar la presencia de su padre fue Marquito, el mismo que se convirtió en un niño mimado por su madre, llorón e inseguro; lo que seria su karma en su edad adulta.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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EL ENVENENAMIENTO DEL ANTUQUITO.-

 

 

Los años han pasado y el pequeño Marquito ha cumplido 5 años y su padre Antonio ya no lo visita como antes, mas bien dicho por su enfermedad y por los cuidados especiales que debe tener se ha refugiado donde su esposa Rosario.

 

Una mañana muy temprano llegó la hermana menor de Auriestela que se llamaba Orfelia, la misma que era conocida por saber la vida, pasión y muerte de todo mundo, pues dedicaba mucho tiempo a departir con señoras de su edad en cada esquina que se encontraba con alguna conocida.

 

Entonces esa mañana llegó bastante agitada con una noticia alarmante ¡Papito Cecilio, mamita Angelita, hermanita Auriestela vengan caminen les traigo un noticion! todos salieron presurosos a ver que es lo que pasaba,    ¿que te  sucede hijita ? pregunta Cecilio algo molesto ¡ le han envenenado a don Antuquito y sospechan que es la propia mujer y el pobrecito esta muriéndose aquí en el hospital !

 

Auriestela al escuchar que el amor de su vida había sido envenenado por su propia esposa sin pensarlo dos veces sale presurosa al hospital, en la entrada principal se encontraba la monjita regente y no la dejaba pasar por que no era hora de visitas, pero al ver la desesperación de Auriestela hace una excepción e ingresa desesperada al hospital, al llegar a la sala de espera se encuentra con Rosario la esposa de Antonio y sin ningún recelo le pregunta ¡ Charito que le pasó al Antuquito ¡ mire Auriestela como el toma un sinnúmero de pastillas parece que se tomó una sobre dosis y como también consumió unos   tragos parece que le afecto y empezó a convulsionar y le traje al hospital para que lo curen !

 

Las dos mujeres muy preocupadas y nerviosas permanecieron por largas horas en la casa de salud, hasta que por fin en la noche salió un médico y les informo sobre el estado de Antonio.

 

Haber señoras ¿cuál de las dos es la esposa del señor Antonio? , las dos se regresan a ver y le dicen las dos, el medico se queda sorprendido y les dice pasen por favor unos diez minutos pero por favor que el señor no se agite demasiado.

 

 

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Al entrar al cuarto un sudor helado invadió a Auriestela al verle al amor de su vida que siempre fue tan activo  y vital,  botado en un cama con aspecto cadavérico, conectado un montón de sueros y aparatos desconocidos.

 

Al verlas Antonio se sorprende y luego le llama a Auriestela y le dice de manera muy romántica tomándola de la mano ¡creo que me morí y estoy en el cielo con mi angelito ¡Rosario al ver la alegría de Antonio por la visita de Auriestela  sale al pasillo y los deja solos.

 

Antonio al percatarse que estaban a solas le dice, sinceramente no se que es lo que me pasó,  yo estaba recuperándome cuando de pronto me apeoro y pensé que de esta no salía vivo  y que iba a morir sin volverla a ver, pero esto me a servido de escarmiento y reflexión  y a penas salga de este hospital voy a separarme definitivamente de Rosario y me voy a vivir con la mujer que amo, la misma que me ha dado un hijo maravilloso.

 

No ofrezca nada Antuquito primero sánese y después Diosito dirá lo que tenga que hacer.

 

Pero lo manifestado por Antonio no era únicamente por la emoción del momento, él había tomado la decisión de divorciarse de Rosario y hacer vida de pareja con Auriestela y èsto lo cumplió cuando le dieron del alta del hospital.

 

Auriestela con mucha alegría empezó a preparar el cuarto que ocuparía con su amado, contrató los servicios de un pintor, compró una cama más grande, un colchón de seibo y colocó cortinas en las ventanas.

 

Todo estaba listo para recibir a Antonio y el día que le dieron de alta del hospital acudió a retirarlo en companìa del pequeño Marquito que muy emocionado recibió a su padre. El mismo que al verlo lo marco en sus brazos y como una verdadera familia  caminaron unos pocos metros hasta llegar a la casa de Auriestela.

 

 

 

 

 

 

 

 

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LOS CHISMES DE  EDUARDO.-

 

 

Cuando parecería que por fin la felicidad llegó para Auriestela, los fantasmas del pasado empezaron a hacerse presentes y vale la pena recordar que hace algunos meses atrás, antes de que Antonio formalice su relación  y se vaya a vivir en su casa, una mañana llegó el viejo cartero del pueblo en su bicicleta algo destartalada y sumamente antigua y dejó una carta que estaba dirigida para Auriestela y la remitía Marcelo su primer Amor.

 

La carta textualmente decía:

 

Quito a 10 de Septiembre de 1935

 

 

Querida y nunca olvidada Auriestela

 

Todos estos años que han pasado, no han sido tiempo suficiente para poder olvidarte y al contrario te recuerdo y te amo mucho mas que cuando te conocí.

 

Como poder olvidarte si fuiste mi primer amor y creo que el único, cada vez que contemplo las montañas de San Agustín de Cajas me viene a la mente tú recuerdo y tú aroma a flor del campo.

 

Yo estuve viviendo varios años en Europa y al regresar al Ecuador lo primero que hice fue buscarte y los trabajadores de la hacienda me dijeron que saliste de ella embarazada y que te refugiaste con tus padres en Cayambe, tengo muchos deseos de conocer a nuestro hijo que es el fruto de nuestro gran amor.

 

El otro día preguntando a unos conocidos llegue hasta tu casa, pero tú estabas con tu novio y no pude acercarme, también supe que tuviste otro hijo y eso me dolió mucho.

 

Que triste y penosa es la vida, hoy que tengo una posición económica bastante buena y mis padres ya no se meten en mis decisiones, el amor de mi vida ya tiene otro dueño.

 

 

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Auriestela te prometo que si me dieras una sola oportunidad de poder estar contigo y nuestro hijo te haría la mujer más feliz sobre la tierra y me consagraría para ti en cuerpo y alma por que te repito tú has sido y será el único amor de mi vida.

 

Cuando recibas esta letras por favor respòndeme a la dirección que esta en el sobre  de la misma y recuerda que te estaré esperando hasta que tu te decidas regresar conmigo.

 

 

ETERNAMENTE TUYO:

 

Marcelo.

 

 

Esta carta nunca fue contestada por Auriestela y únicamente la conservo como recuerdo en un cofrecito que tenía junto con sus joyas mas preciadas, pero fue su hermana Orfelia que era sumamente  curiosa e intrusa que encontró la carta la leyó  y lo que es peor la comentó con varias personas de su grupo de amigas desocupadas que únicamente se encargaban de hablar mal de las personas.

 

Este acontecimiento parecería que no hubiese tenido ninguna importancia en la vida de Auriestela, pero fue en definitiva el acabose de su relación con Antonio como mas adelante lo veremos.

 

Bueno la relación de la pareja conformada por Antonio y Auriestela iba de viento en popa y tanto así que el decidió divorciarse de Rosario su esposa con la que había procreado tres hijos; una mujer y dos varones, pero a un costo económico demasiado alto en vista de que ella le pidió como condición  la casa de Cayambe y la de Quito y Antonio únicamente se quedo con su máquina cosechadora y su inseparable camión Chevrolet Impala.

 

No le importó a Antonio quedarse sin sus propiedades pues tenía sus herramientas de trabajo y sobre todo el amor de Auriestela y Marquito y así fueron muy felices por varios meses, con el fruto de su trabajo tenían una vida bastante holgada y Auriestela le cuidaba mucho en la comida dándole su dieta balanceada al igual que los medicamentos que a diario tenía que consumir Antonio para controlar su enfermedad de la Diabetes.

 

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La relación de pareja funcionaba tan bien, que una madrugada Antonio le llevó serenata a Auriestela y en delante de todos los vecinos curiosos del barrio le propuso matrimonio en vista de que para esos días le había por fin salido la sentencia de divorcio con Rosario y por fin era un hombre libre y estaba dispuesto a rehacer su vida junto a la persona que mas había amado en la vida.

 

Ante tan majestuosa propuesta matrimonial Auriestela aceptó muy emocionada y sellaron su compromiso con un soberano beso en presencia de todos los trasnochados que escucharon la serenata y el pedido de matrimonio.

 

Pues al día siguiente fijaron la fecha del matrimonio tanto civil con eclesiástico pues da la casualidad que Antonio únicamente se había casado el civil con Rosario.

 

Auriestela se mandó a confeccionar su vestido de novia donde el mejor sastre del Cantón y Antonio encargo su terno a la ciudad de Quito, con todos los preparativos listos y vistos los padrinos y precisamente en la entrega de los partes de matrimonio e invitaciones a la recepción. se suscita un grave problema originado por el hermano menor de Antonio que se llamaba Eduardo y que nunca se habían llevado bien.

 

El emocionado Antonio  personalmente entregaba las invitaciones para su matrimonio con Auriestela y es cuando va a la casa de Eduardo a participarle su alegría y el le recibe con una muy desagradable novedad:

 

“Hermano Antonio, sinceramente no le felicito por la decisión que ha tomado de casarse con Auriestela,  en vista de que ella todavía se escribe y es mas se ve con el padre de su primer hijo”  toda la felicidad de Antonio se le fue al suelo y muy nervioso pregunta ¿ y usted Eduardo como sabe esto?  No únicamente lo se yo, lo sabe todo el mundo en vista que la propia hermana  Orfelia  lo anda comentando con todo el que se encuentra manifiesta Eduardo.

 

Y que anda diciendo Orfelia pregunta Antonio ¡Que suerte que tiene mi hermana que vive con dos hombres a la ves, con el Antonio y con el Marcelo, los dos son que guapos y los dos le mantienen ¡

 

 

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Y para terminar de amargarle la vida,  Eduardo se lanza otra mentira y dice ¡ también yo les he visto personalmente a Auriestela y al tal Marcelo cojidos de la mano en el Parque de la Alameda en Quito y eso era cuando ya estaba ella con Usted ¡

 

Como dicen vulgarmente en la puerta del horno se quema el pan el infortunio, la mala fe, la envidia y la imprudencia de estos dos personajes Eduardo y Orfelia conspiraron para que todo se vaya al demonio y no puedan casarse  estas dos personas que se amaban con locura.

 

El día del matrimonio todos estuvieron presentes; los invitados, los padrinos, la novia pero Antonio nunca llegó por que estaba en una cantina embriagándose del despecho de lo que se había enterado.

 

Auriestela en cambio al ser el centro de las preguntas, las críticas y murmuraciones de los asistentes al matrimonio salió desesperada rumbo a su casa y al pasar por el puente del Rió Blanco se  le cruzo por su cabeza la idea de lanzarse al rió para terminar así con su inmenso dolor  y el momento que lo iba a hacer su padre don Cecilio la tomo entre sus brazos y le dijo:- ¡hija mía que vas ha hacer realmente ese hombre traicionero y mentiroso no vale la pena! y la abrazo fuertemente y caminaron juntos  rumbo a su casa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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EL HORNO DE LEÑA.-

 

 

Pasaron algunas semanas del penoso acontecimiento del matrimonio frustrado entre nuestros personajes y Antonio una vez asimilada la impresión de la mentira que le habían contado empezó a buscar por todos los medios a Auriestela, se valió de sus amigos en común al igual de lo que ya era su costumbre las serenatas con la banda, pero nada de lo  que hacía le conmovía a Auriestela que se encontraba demasiado resentida y al ver las múltiples insinuaciones por reconciliarse de Antonio lo que hizo es mandarle su ropa y pertenencias a la casa de Isolina que era una de las ex novias y en donde Antonio se había asilado unos días, junto con su pertenencias le mando una carta en la cual le expresaba todo su dolor y molestia y que textualmente decía:

 

 

 

Cayambe a 20 de Enero de 1.937

 

 

Señor.

Antonio Novoa

Presente.-

 

 

Muy comedidamente le solicito que se deje de sus arrebatos de niño tierno e inmaduro, definitivamente así se pare de cabeza nunca le voy a perdonar su traición y su mala fè de dejarme plantada el día de nuestro fatídico matrimonio.

 

Yo le ame mas que ha mi vida y por usted hubiese hecho  todo sin importarme las consecuencias, pero me encuentro demasiado dolida y humillada y mi dolor es tan grande que no me podré reponer quizá nunca.

 

Usted es un ruin y mentiroso y lo peor  de todo nunca confió en mi, y se dejó llenar la cabeza de las mentiras sin sentido del envidioso de su hermano, pues quédese con él y de mi olvídese para siempre y no me busque, por que pierde su tiempo.

 

 

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Igualmente conozco que está en la casa de Isolina que fue uno de sus amores, sinceramente deseo que sea feliz con ella o con cualquiera.

 

De su hijo no se preocupe, yo toda la vida he trabajado y podré sacarles adelante a mis dos hijos.

 

 

HASTA NUNCA

 

 

AURIESTELA.

 

 

El dolor de nuestra protagonista era tan grande que durante muchos meses y en la tarde cuando terminaba sus actividades domésticas, iba a llorar lejos de la casa y se refugiaba en el viejo horno de leña; que su padre lo había hecho construir algunos años atrás.

 

Una ocasión y cansada de llorar, al ver que su situación económica no era tan buena, se puso a pensar en rehabilitar el viejo horno de leña y hacerlo producir y como Auriestela era una emprendedora y una guerrera de la vida en pocos meses se levantó con la producción de pan, tortillas, empanadas y mojicones.

 

Con la venta de sus productos pudo sacar adelante a sus dos hijos y a sus padres que se encontraban bastante enfermos y con los achaques de su avanzada edad.

 

Augusto Marcelo su primer hijo se encontraba ya en el colegio de la localidad, Marquito estaba en la escuela y Auriestela se refugio en su trabajo y en su familia para poder en algo mitigar su dolor.

 

Pero su tristeza era inevitable y cuando se acordaba de Antonio terminaba llorando y caía en una profunda depresión.

 

Por su parte Antonio al perder las esperanzas de reconquistar a Auriestela se resignó a la idea que la había perdido para siempre y se consoló con su incondicional Isolina que lo acompaño hasta el último día de su vida, en vista de que la depresión y su enfermedad terminó con extinguir su existencia.

 

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LA ACEQUIA DEL RIO BLANCO.-

 

La muerte de Antonio fue un golpe demasiado duro para  Auriestela y a pesar de que lo enterraron en la  ciudad de Quito ella asistió a los funerales y al pie de su tumba lloró desconsoladamente, es que en definitiva fue el hombre que mas había amado y el padre de su Marquito que era su adoración y al despedirse de la tumba de Antonio exclamó ¡ Te ame y te amaré por toda la eternidad y si no estuvimos juntos en esta vida talvez en la siguiente diosito tenga reservado un puesto para los dos, por favor esperame amor mío ¡

 

Al regresar a Cayambe la vida de Auriestela y sus hijos  continúa y es cuando Marcelo Augusto termina el Colegio y en medio  de una reunión familiar los dos hermanos se reúnen al borde de la famosa acequia del Rió Blanco que atravesaba la parte trasera de la centenaria casa de Auriestela.

 

Marcelo Augusto y Marco Antonio  estaban creciendo y haciéndose hombres y se reunieron en la acequia donde tantas veces habían jugado a los barquitos de papel, esta vez lo habían echo para conversar de sus planes y proyectos  del futuro, es así que como Marcelo Augusto había terminado el Colegio y  le comentaba a Marco Antonio que le gustaba volar y que desea ingresar a la escuela de pilotos para algún día poder pilotear un avión de esos que únicamente habían visto de lejos, en  cambio Marco Antonio  le contaba que a él le gusta la actividad a la que se dedicaba su padre y que espera  terminar el colegio para que su madre le apoye y poder comprarse un tractor que será su herramienta de trabajo.

 

Eran los sueños de estos dos muchachos que habían contado con todo el apoyo y respaldo de Auriestela, que  a pesar de ser una mujer sola  con su trabajo en el horno de leña los saco adelante.

 

La conversación de los dos hermanos terminó con una promesa que decía que siempre velarían por su madre, la misma que les había dado todo para que ellos sean unos hombres de bien.

 

Una vez terminada la  conversación  los dos ingresaron a la casa a seguir con la reunión familiar que se había organizado por el grado de Marcelo Augusto.

 

 

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Pero a estos dos hermanos les esperaba un futuro muy diferente al  que habían planeado y a pesar de haber crecido juntos eran tan distintos  en su  forma de ser y carácter se podría decir que Marcelo Augusto era un chico

muy dinámico, emprendedor y muy  responsable, lo que  hacía presagiar que seria un ganador de la vida, pero por lo contrario Marco Antonio era perezoso, tímido y algo retraído; talvez por los excesivos mimos de Auriestela, este muchacho se había convertido en débil de carácter y demasiado dependiente de su madre.

 

Al día siguiente de terminada la fiesta, todos los invitados se retiraron y el emocionado Cecilio le llamó a Marcelo Augusto y le entrego las escrituras de unas hectáreas de terreno que él tenía en un sector denominado Changalà por donde hoy en la actualidad atraviesa la panamericana norte y que antiguamente eran solo unos potreros alejados.

 

¡Hijo querido yo se que mi final esta cerca y por eso quiero entregarte mi tesoro mas grande que son estas tierras que las compré con el fruto de mi trabajo de toda la vida, cuídalas y cultívalas y por favor nunca las vendas ¡

Con mucha emoción decía el anciano Cecilio a su nieto adorado.

 

A lo que Marcelo Augusto respondía ¡Papito Cecilio por favor no me de a mi esas tierras téngalas para Usted que va a vivir muchos años mas o déle a mi madre! No hijito, mis días están contados y mis tierras son para ti, por que se que tú las vas a cuidar y a trabajar y yo desde donde esté, seré feliz y orgulloso de ver producir mi querido Changalà ¡

 

Las palabras de Cecilio fueron tan certeras que a los pocos meses de esta donación de tierras a favor de Marcelo Augusto, el amoroso padre y abuelo falleció víctima del asma que lo había atacado por toda su vida y con la edad tubo complicaciones respiratorias que cegaron la vida de este ser tan maravilloso.

 

A la que no le gustó ni un poquito la donación de Cecilio a favor de Marcelo Augusto fue a Orfelia y su familia, la misma que como ya era su costumbre de andar comentando en cada esquina decía lo siguiente:

 

¡ En esta vida para tener suerte ha sido de tener hijos bastardos, no ve lo que al hijo de mi hermana Auriestela mi difunto papacito le dejó toda su herencia, en cambio a mis hijitos que son de matrimonio jamás les hizo caso ¡

 

 

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En este punto el difunto Cecilio sus motivos tendría para preferir a su idolatrado Marcelo Augusto por encima de sus otros nietos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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LA MISA DE LAS ALMAS.

 

 

Se aproximaba el mes de noviembre, Auriestela y Angelita su madre empezaron los preparativos para la gran celebración de la fiesta de las almas tradición que venía de muchos años atrás y que la heredó Cecilio de sus familiares, y al haber muerto el varón de la casa y al estar Marcelo Augusto en la Escuela de Pilotos, las dos mujeres se pusieron al frente de la situación.

 

La costumbre de aquella época era de pasar la misa de las almas en la iglesia parroquial y salir en procesión  por las principales calles del pueblo todos los invitados y los priostes cargando un inmenso cuadro que representaba las almitas en el Santo Purgatorio, una vez terminada la procesión y dejado el inmenso cuadro en la iglesia, empezaba ha tocar la banda, se hacían tronar voladores y juegos pirotécnicos;  por último se trasladaban donde los priostes mayores a recibir la comida que se había preparado.

 

En esta ocasión le tocaba a la familia de Auriestela y se prepararon con bastante anticipación para atender a todos los asistentes que superaban la 300 personas, para lo cual se mataron 100 cuyes 80 gallinas y 3 chanchos, igualmente se cocinó un quintal de mote y dos quintales de papas, se hizo chicha de jora, todo esto en las cocinas de aserrín que en esa época eran muy conocidas y superaban a las de leña que eran algo lentas.

 

El centenario patio de la casa de Auriestela no fue suficiente, es por eso que la gente se ubicó en el terreno y hasta en la calle, pero todos comieron muy bien y se retiraron agradecidos y felicitando la calidad de anfitrionas que habían tenido.

 

Una ves que se retiraron los invitados, únicamente se quedaron  algunos integrantes de la familia que se fueron al día siguiente  y gozaron de la hospitalidad de estas dos mujeres que eran conocidas por amables y acogedoras.

 

En la mañana los pocos familiares que habían quedado desayunaron las delicias  sobraron de la fiesta de las almas.

 

 

 

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En la noche una vez que se lavó la vajilla, se entregaron sillas y mesas y se ordenó la casa, Auriestela y Angelita se acostaron temprano, únicamente Marco Antonio se quedó despierto haciendo unas tareas del colegio.

 

Serian las 3 de la mañana, cuando Angelita la madre de Auriestela se despertó con un grito aterrador y únicamente alcanzo a decir “Auriestela hija puñales me atraviesan la cabeza” y se quedo tendida en su cama, al verla Auriestela hizo despertar a Marco Antonio y entre los dos la llevaron cargada al cercano hospital, pero cuando llegó el médico de turno movió la cabeza y dijo, demasiado tarde la señora Angelita acaba de morir victima de una trombosis.

 

Se justifica así que lo único que alcanzó a decir Angelita fue  que puñales atravesaban su cabeza y no dijo nada más por que cayó fulminada por el ataque que le había dado.

 

Auriestela lloraba desesperada ante el cuerpo inmóvil de su madre y decía ¡Papacito Cecilio por que te llevas a mi mamita justo el día de las almas!

 

Para los funerales de Angelita vino toda su familia tanto de Cayambe, como de Riobamba y Latacunga,  también sus fieles vecinos y amigos que la admiraban tanto por ser una buena mujer y una abnegada madre y abuela.

 

Igualmente  fue imponente y muy sobrecogedor  ver los honores militares que realizaron los compañeros de promoción de la escuela de pilotos a la que Marcelo Augusto pertenecía, los chicos uniformados escoltaron el féretro de Angelita hasta su destino final que era una bóveda en el cementerio de la localidad junto a su compañero de toda la vida su amado Cecilio.

 

Marcelo Augusto luego de terminados los funerales de su abuela materna se quedo por dos semanas acompañando a su afligida madre y a su desconcertado hermano, Marco Antonio que fue uno de los mas afectados en vista de que era muy apegado a Angelita y ella lo sobreprotegía al igual que Auriestela y entre las dos le socapaban su bajísimo rendimiento en el colegio, tanto así que llego únicamente a segundo año y de ahí se retiró para dedicarse a lo que siempre le gusto que era el trabajo agrícola como su difunto padre Antonio.

 

 

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Terminadas las dos semanas de permiso Marcelo Augusto retornó a la escuela de pilotos a continuar con sus estudios en vista que le faltaba poco tiempo para graduarse  y hacer su primer vuelo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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EL VUELO QUE JAMAS SE REALIZÒ.-

 

 

Con el fallecimiento de sus padres Auriestela se quedó prácticamente sola y únicamente con la companìa de Marco Antonio y Marcelo Augusto que venía cada 15 días de la capital.

 

Haciendo un gran esfuerzo económico y a través de un préstamo en la Cooperativa de Ahorro y Crédito “23 de Julio”, Auriestela pudo cumplir el capricho de comprarle su tractor a Marco Antonio, pero en definitiva jamás lo pudo hacer producir en vista de que en la primera de bastos que fue ha trabajar en el campo, se accidento y Marco Antonio se causo algunas lesiones considerables e igualmente desbarató el tractor.

 

Una vez arreglado el famoso tractor. Marco Antonio  puso todo tipo de pretextos para no salir a trabajar, entre los cuales decía que al tractor le falta el arado, la rastra, que está mucho frió, que está mucho calor, que ha llovido, que no ha llovido, que le duele la pierna, que le duele la cabeza; es decir un sinnúmero de motivos por los que nunca mas salió a trabajar.

 

La pobre Auriestela ante la decidía de su hijo, tuvo que vender el tractor perdiendo su inversión y poder así  pagar algo de las deudas que había contraído.

 

Mientras tanto Marcelo Augusto se graduó con la primera antigüedad de la escuela de pilotos y la orgullosa Auriestela asistió a Quito a la graduación de su hijo y muy emocionada pasó junto con él a  recibir el titulo que le otorgaron.

 

A la semana siguiente aconteció un suceso que marcó definitivamente la vida de Marcelo Augusto, pues en los primeros vuelos en avión de los recientemente graduados;  su mejor amigo y compañero con el que habían vivido estos últimos años sus penas y alegrías en la escuela de pilotos, estando volando por primer ves  se estrelló contra una peña, explotando el avión en el aire, tanto así que no se pudieron ni rescatar sus restos.

 

Marcelo Augusto ante tan devastadora realidad el día que le tocó realizar su primer vuelo, presentó su disponibilidad y se retiró de la aviación con el trauma de su amigo muerto en vuelo y sin haber podido realizar su máximo sueño que era volar.

 

 

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Una vez en Cayambe Marcelo Augusto como era un profesional e igualmente había estudiado sus primeros años en el normal Juan Montalvo no se le hizo difícil empezar a trabajar en el Colegio Nacional Cayambe que funcionaba en el antiguo edificio del municipio.

 

Por su preparación académica y sus facultades le dieron la cátedra de Matemáticas en la que siempre se desempeño con mucha altura y prestancia.

 

También le motivó la idea de cumplir los sueños de su amado abuelo materno Cecilio, de hacer producir las tierras que había recibido en herencia en el sector de Changalà, y así lo hizo,  las cultivó con pastizales, puso vacas lecheras, cuyes , gallinas y caballos, en poco tiempo construyó su casa y fue su residencia por muchos años.

 

Marcelo Augusto gracias a su trabajo en el Colegio y a la producción de su finca de Changalà en poco tiempo pudo tener una situación económica bastante buena y empezó a ayudarle a Auriestela para que pagara todas las deudas en las que había entrado por cumplirle los antojos a su mimado Marquito.

 

El colegio de Cayambe cada vez crecía mas y el local en el que funcionaba era demasiado pequeño, por tal motivo Marcelo Augusto organizó una comisión a la ciudad de Quito y se pudieron entrevistar con el Doctor Nelson Torres que en esa época era Ministro de Educación del Gobierno de Velasco Ibarra y el resultado de esta entrevista fue de que se consiguió la donación de un gran terreno ubicado en el sector norte de Cayambe en la Av. Luis Cordero vía a la parroquia de Ayora, al igual que el dinero suficiente para iniciar la construcción del Colegio que en la actualidad  lleva el nombre de tan importante ciudadano que por esas casualidades de la vida era Cayambeño y también medio pariente del difunto Cecilio abuelo materno de Marcelo Augusto.

 

La construcción del majestuoso colegio duro algunos años y siempre estuvo marcado por el empuje y dedicación que le había puesto Marcelo Augusto a la obra.

 

 

 

 

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LA ATLETICA TIA ORFELIA.-

 

 

La construcción del imponente local del colegio nuevo había  terminado y todos muy emocionados acuden a la inauguración y le toca dar el discurso de agradecimiento a las autoridades a Marcelo Augusto en representación de la planta docente y lo hace con una soberbia intervención  que hace emocionar a todos los asistentes e igualmente se devela una placa en reconocimiento y agradecimiento al Doctor Nelson Torres que para esas fechas ya había fallecido y se le pone su nombre al  Colegio de manera oficial.

 

Orfelia que vivía frente al colegio estuvo presente durante todo el acto de inauguración y como era su costumbre siempre hacía sus relatos muy alejados de la verdad y haciendo notar la gran envidia que sentía por Auriestela y sobre todo por Marcelo Augusto que se había convertido en una figura muy representativa del Cantón.

 

Los años habían pasado y Auriestela al igual que Orfelia estaban entrando a la ancianidad, pero para esta ultima parecería que los años no hubiesen pasado por ella, pues tenía su cabello completamente negro, muy pocas arrugas y su estado físico era envidiable en vista de que tenía sus hijos que vivían en diferentes puntos de la ciudad de Cayambe y se daba tiempo de visitarlos a todos en el mismo día y siempre que se encontraba con alguna persona conocida en la calle se    quedaba en la tertulia y siempre era en contra de su hermana y de sus dos sobrinos.

 

Orfelia que vivía en su casa  sola, en virtud  de que  sus hijos tenían sus hogares a parte se daba modos de visitarlos y es así que empezaba su recorrido muy por la mañana donde una hija que vivía en Changalà que es donde desayunaba, continuaba su camino  de norte a sur y llegaba al barrio La Playa en horas del almuerzo y se quedaba almorzando donde otra hija y en las primeras horas de la tarde continuaba rumbo al sur a la altura del nuevo hospital  donde su hijo varón que  y es ahí  donde merendaba y se quedaba mas tiempo hasta que él le subía a dejar en su vehículo ya que la noche estaba bastante avanzada.

 

 

 

 

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Esta rutina era de todos los días y siempre hacía sus respectivas escalas para poder enterarse de la vida de los demás con las personas que  se encontraban en su camino y el estribillo ideal era que “Los hijos de la Auriestela tienen suerte a pesar de ser bastardos y que los pobrecitos de ella a pesar de ser hijos de matrimonio no han tenido tanta suerte”.

 

En esos días también estaba  de moda el chisme que el hijo menor de Auriestela; Marco Antonio era enamorado de la propia prima hermana que era hija de Eduardo el hermano menor de Antonio y que había sido el causante del fallido matrimonio de Auriestela.

 

Bueno la condición física de la querida tía Orfelia era tan buena que los hijos le dieron una ocupación muy productiva para ellos y es que como todos trabajaban le encargaron sus respectivos hijos en la casa de ella y cuando los iban a buscar se reían porque le habían encargado alrededor de unos 20 nietos y su casa parecía un orfanato y lo gracioso  de todo es que sus propios hijos decían que se trataba del orfanato  de  Orfelia.

 

Esta actividad la mantuvo quieta durante algunos meses, hasta que mando todo al carajo y devolvió sus nietos a sus padres y continuó su maratónica rutina  de visita y jarabe de lengua.

 

Pero lo que inició como un chisme de vieja desocupada se transformó en realidad pues Marco Antonio al poco tiempo de esto se caso con su prima hermana que se llamaba Gladis y que era hija nada más y nada menos que de Eduardo, el causante del infortunio de nuestra protagonista.

 

Al enterarse Auriestela de este matrimonio desde un principio supo que estaba condenado al fracaso, tanto por la inmadurez de Marco Antonio y por la manipulación y mala influencia  que sería  Eduardo con su adolescente hija.

 

 

 

 

 

 

 

 

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EL SANTITO GARCIA MORENO.-

 

 

Como Auriestela tenía muy arraigadas sus creencias religiosas y al no poder hacer nada ante el matrimonio civil de Marco Antonio y Gladis la hija de Eduardo, no tuvo  mas que planificar, organizar y financiar el matrimonio por la iglesia y así lo hizo y lo peor de todo esto es que le tocó estar junto a su peor enemigo que era el sisañozo hermano de Antonio que por esos asares del destino era su consuegro.

 

Terminada la ceremonia religiosa,  Auriestela se retiró muy sufrida a su casa, al llegar   le prendió una vela a un personaje que para muchos fue un sanguinario tirano y para otros como Auriestela era un Santito el ex presidente de la república Gabriel García Moreno y se le puso a rezar sus oraciones y sus pedidos que eran sobre todo que a su retoño mas querido el Marquito le vaya bien en su reciente e improvisado matrimonio.

 

Al día siguiente llegó de visita a la casa de Auriestela muy por la mañana Marcelo Augusto que antes de ir a dar clases al colegio pasaba saludando con su madre y al ver el cuarto iluminado con una vela al pie de la imagen de García Moreno, exclamó ¡Pero mamita Auriestela que haces velando a este demonio, a caso no sabes que este fue uno de los presidentes mas sanguinarios de la historia republicana de nuestro país ¡

 

A lo que Auriestela respondió ¡no hijito yo le tengo mucha fe al Santito García Moreno en vista de que murió como un mártir y existe un libro donde se le atribuyen muchos milagros ¡

 

Marcelo Augusto muy preparado y educado se sonríe y le dice ¡ y que le estas pidiendo a tu santito ¡ que le bendiga y que le ayude a tu hermano Marco Antonio; que le vaya bien en su matrimonio en vista de que no le doy mucho futuro a la locura que acaba de hacer ¡

 

Marcelo Augusto nuevamente se sonríe y le dice ¡hay mamita si esperas este milagro de tu santito García Moreno mejor anda  preparándote por que no tarda en haber novedades en ese matrimonio tan raro entre dos guambras inmaduros y con lo maloso que es el Eduardo; no le doy ninguna esperanza que dure ¡

 

 

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Las palabras tan certeras y meditadas de Marcelo Augusto fueron fulminantes y se convirtieron en una sentencia;  pues al poco tiempo de este matrimonio ya hubieron los primeros problemas por la falta de voluntad de trabajar de Marco Antonio que se acostumbró a  que su madre lo mantenga.

 

Esta pareja de casados tuvieron muchos conflictos  a lo largo de sus ocho años de matrimonio y lamentablemente los que sufrieron los platos rotos de esta nefasta relación fueron los cuatro  hijos varones  que con irresponsabilidad habían  procreado.

 

La relación de Marco Antonio y Gladis era ya insostenible la inmadurez de los dos fue el detonante principal sin contar con la manipulación, chantaje  y mezquindad de Eduardo, el mismo  que mal aconsejo a su hija para que se separe y una vez que por fin se separó de  Marco Antonio  el poco apoyo económico que le había dado a ella y a sus cuatro nietos  también lo retiró.

 

Marco Antonio por su parte agobiado por las deudas y los múltiples juicios de alimentos que pesaban en su contra y siendo arrestado en un sinnúmero de ocasiones decidió salir a trabajar en la provincia de Esmeraldas, en la famosa refinería de petróleo que iniciaba en esas épocas su actividad, manejando   una volqueta que había comprado Marcelo Augusto para que su hermano menor trabaje y  pueda en algo solucionar su situación económica y cumplir con la manutención de  sus pequeños hijos.

 

Durante el tiempo que Gladis y sus hijos vivieron bajo el techo de Eduardo,  les hizo la vida imposible en vista de que les mezquinaba los alimentos, el agua, la luz y les tenía prohibido a los niños salir a jugar en el inmenso patio de su vetusta casa.

 

Para esos días  Gladis conoció a un sujeto que trabajaba en una  peluquería cercana, con el cual emprendió una relación amorosa, basada en su despecho, limitaciones económicas y molestia de tener que compartir el techo de su indiferente  padre; lo que ella nunca se imaginó es que el individuo en mención era mas inmaduro, endeudado  y pobrete que Marco Antonio y como sus hijos le empezaron a estorbar a Gladis  para su nueva relación  por escuchar el mal consejo de su padre, siendo muy pequeños todavía los mando a poder de su abuela paterna  Auriestela que para esa época vivía en la casa de Marcelo Augusto que se encontraba en Changalà.

 

 

 

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UNA ABUELA AMOROSA.-

 

Los nietos de Auriestela se encontraban durmiendo en casa de su abuelo Eduardo cuando muy por la mañana fueron despertados por este sujeto que les dijo “Ya mocosos bajos se levantan y se van donde su abuela Auriestela a pedirle para los uniformes y zapatos, por que yo no soy el taita de ustedes!

 

Los niños llorosos y asustados se levantaros se vistieron y se fueron donde su abuelita que vivía en Changalà, ellos que estaban llegando y apenas Auriestela les vio por la ventana  salió a recibirlos  con mucho cariño y colmándolos  de besos y bendiciones, aun no habían ingresado a la casa cuando de pronto se paró en el portón un vetusto auto tipo camioneta  que era propiedad de Eduardo y lo venía manejando un tractorista que era el incondicional esbirro de este desalmado hombre y con burla boto a la calle desde el balde de la camioneta las ropas de los niños metidas en costales y mezclado de todos e incluso con ropa sucia y mojada; y de una manera muy déspota y displicente dijo ¡ esta es la ropa de estos mocosos vagos que manda mi patrón Eduardo por que él esta ya cansado de mantenerles y dice que ahora les mantenga el maricòn  del taita!

 

Los pequeños niños al escuchar esto no pudieron evitar su dolor y lo expresaron en un profundo llanto. Al haber sido botados  y humillados como animalitos por su inmadura madre y su despiadado abuelo.

 

Auriestela que amaba a sus nietos y que al verlos era como si estuviese viendo a su querido Marquito de pequeño, los abrazó y les dijo bienvenidos  a mi casa mis amores, no lloren para eso tienen su abuela y aquí no les va a faltar nada.

 

Ingresaron todos a la casa y se sentaron en la sala, al poco rato salió Marcelo Augusto que se encontraba descansando en una de las habitaciones y dijo ¡Mamita Auriestela que pasó ¡Que Gladys y Eduardo nos mandaron a los niños para que nosotros los cuidemos en vista de que tú hermano Marco Antonio está atrasado con las mensualidades! replicó Auriestela, ¡ no te preocupes mamita nosotros nos vamos a hacer cargo de estos niños y esto en cierta forma ya sabía que iba a pasar!  luego se acerco a los  niños y les dijo que sean bienvenidos  a mi casa y les dio un fuerte abrazo a cada uno.

 

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A Marcelo Augusto lejos de preocuparle o molestarle la presencia de sus pequeños sobrinos, le agradó por que el tenía únicamente dos hijas mujeres que no vivían ahí,  si no que vivían con la madre en la Ciudad de Quito en vista de que la pareja se acababa de separar.

 

Auriestela como siempre fue una mujer trabajadora en estos difíciles momentos lo siguió haciendo esta ves en la finca de Marcelo Augusto, ella se encargaba del cuidado de las vacas, del ordeño de alimentar a los cuyes de recoger los huevos y de otras actividades afines a la agricultura.

 

Esa mañana luego de darles de desayunar a sus nietos ella mismo y con la ayuda del empleado de la finca metieron la ropa y las pertenencias de los niños en uno de los cuartos que era de las hijas de Marcelo Augusto y que tenían únicamente las camas.

 

Con el dinero  que ganaba con su trabajo en la finca, Auriestela les compró ropa a sus nietos y los puso en la escuela salesiana que se encontraba cerca de la vivienda y desde ese momento se convirtió en la madre mas abnegada y cariñosa,  sacó a delante a estos niños que se convirtieron en su adoración y los cuidaba con mucha abnegación, al mas pequeñito incluso lo cargaba y le cambiaba sus pañales y a todos los organizó para que puedan estudiar y defenderse de los peligros que tiene esta sufrida existencia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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LA GRUTA DE LA VIRGENCITA DE CHIQUINQUIRÀ.-

 

 

Durante todo el tiempo que Auriestela y sus cuatro nietos permanecieron en la finca de Changalà de propiedad de Marcelo Augusto fueron muy felices, disfrutaron de la naturaleza, de alimentos frescos y sanos, jamás les falto nada, sobre todo del cariño y protección de este último.

 

Por esas fechas Marcelo Augusto había iniciado una relación amorosa con una señora que era de muy buena familia y tenía un hijo de un compromiso anterior.

 

En vista de que esta relación fue avanzando y con futuros planes de matrimonio, Auriestela muy precavida contrató un albañil para hacer arreglar su casa del Rió Blanco que se encontraba algo deteriorada por el paso del tiempo y por el maltrato de los inquilinos, todo esto lo hacía por que sabía que estaba cercano el día de salir de Changala  con sus nietos, ante el casi seguro matrimonio de Marcelo Augusto.

 

Las cosas se fueron dando y una semana antes del mentado matrimonio que venía a ser el segundo de Marcelo Augusto, Aurtiestela habló con él y le expreso su deseo de regresar a su casa con sus nietos y no ser un obstáculo para la felicidad de la nueva pareja, él lo tomó con mucha pena en vista que todos estos años se había encariñado con sus pequeños sobrinos y ellos lo amaban y lo respetaban como a su padre.

 

De regreso a su casa Auriestela únicamente se quedó con dos de sus nietos, pues los otros dos decidieron regresar  con su madre Gladis que para esa época ya se había separado de su pareja  y el cargo de conciencia le hizo acercarse a sus hijos, pero los otros dos no quisieron separarse de Auriestela pues la amaban demasiado y con ella habían crecido.

 

Por esos días se iniciaba la apertura de la gruta de la Santísima Virgen de Chiquinquirá, imagen que había aparecido en el molino viejo de la familia Maldonado y que las personas con gran fe y devoción visitaban y llevaban sus flores y espermas para adorar la imagen de la virgen aparecida en aquella gruta.

 

 

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Auriestela que era de principios religiosos muy arraigados fue una de las más fervientes seguidoras de la virgencita e inculcó en sus nietos el amor por la mamita de dios como ella le decía.

 

Todos los días llevaba a sus dos nietos a rezar sus oraciones en la gruta de la virgencita que fue abierta a todas las personas  devotas  del Cayambe de aquella época y se empezó a realizar la fiesta  en su honor  el mes de septiembre de cada año.

 

Auriestela vivió acompañada de sus dos nietos por muchos años hasta que ellos fueron jóvenes y cursaban el Colegio Nelson Torres que se encontraba cerca de la casa y en el que Marcelo Augusto se había iniciado como maestro y en la actualidad era el Rector de la institución como justo reconocimiento a su talento y trabajo en las aulas y por ser el mentalizador de las  gestiones para crear el primer colegio del Cantón.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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LAS TORTILLAS DE TIESTO.-

 

Se encontraba Auriestela orando hincada ante sus santitos y pidiendo a dios que uno de sus nietos regrese pronto en vista de que era demasiado tarde para que un joven de 15 años estuviese en la calle, cuando escuchó que golpearon la puerta y presurosa salía a ver quien era.

 

Al abrir la puerta su corazón se tranquilizo en vista que era su nieto el mas querido y consentido con el que había vivido ya varios años prácticamente lo había criado desde pequeño ¿Qué te paso hijito por que vienes a estas horas enamorado creo que andas? El muchacho respondió ¡la bendición abuelita lo que estoy es enamorado de la desgracia ¡ ¿por qué dices eso hijito que te pasó?   a mi madre Gladis le llevaron muy mal al hospital de Quito y mis hermanos me avisaron por que ella quería verme, respondió el muchacho algo nervioso.

 

Auriestela preguntó y ¿qué pasó si pudiste verla? a lo que su nieto respondió ¡cuando yo llegue era demasiado tarde ya la camioneta de mi abuelo Eduardo que le llevaba a mi madre a Quito había ya salido.

 

No te preocupes mi pequeño replicó Auriestela consolando al acontecido muchacho vamos a rezar juntitos para que diosito y la mamita de Chiquinquirá le den salud y vida a tu mamita.

 

Y así lo hicieron nieto y abuela rezaron un rosario completo y luego de eso el muchacho se acostó cansado y preocupado, serían las cinco de la mañana cuando Marcelo Augusto llegó a la casa con una triste noticia, la madre de los nietos de Auriestela había fallecido en la ciudad de Quito víctima de un paro  respiratorio.

 

Auriestela que era una verdadera matrona y amaba a sus nietos sobre todas las cosas volvió a responsabilizarse de los cuatro jóvenes y siempre les inculcó el amor al estudio y sus creencias católicas.

 

En esas épocas Auriestela había arreglado su viejo orno de leña donde elaboraba las famosas tortillas de tiesto que eran el manjar mas apetecido por sus nietos y las hacia de una forma tan deliciosa y con una receta especial que había heredado de su abuela materna que el olor a tortillas que se emanaba en el barrio hacia que los clientes no le faltaran y que también sea una fuente de ingreso para solventar los gastos de su gran familia.

 

 

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En esta empresa contaba con el apoyo y ayuda de sus nietos a los que les enseño a realizar este delicioso manjar que como ingredientes tenía los siguientes:

 

-         Harina de trigo o de chuno (almidón de la papa)

-         Huevos frescos de gallo y gallina

-         Mantequilla y manteca de chancho

-         Cáscara de mandarina rallada

-         Agua, sal, azúcar

-         Cebolla blanca refrita

-         Mucho amor en la preparación

 

Las tortillas de tiesto de Auriestela se hicieron famosas en todo el Cantón e incluso fuera de el y eran llevadas a varias provincias de nuestro Ecuador con el fruto de este trabajo Auriestela pudo mantener a sus amados nietos y darles educación, vestido y alimentación.

 

Definitivamente Auriestela era una luchadora de la vida y jamás paso necesidades ya que por su trabajo se ganó el respeto y admiración de todos los que la conocían.

 

Y el amor a sus nietos le hacía ver como la gallinita que abarca a todos sus pollitos y siempre  andaban juntos asimilando al calor natural que tiene estos animalitos.

 

La muerte de Gladis si fue un golpe demasiado duro para los muchachos en vista de que se quedaron sin su madre y a su inmaduro padre lo veían de vez en cuando y únicamente el cariño y abnegación de Auriestela les estaba sacando a flote de su profunda depresión.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                 

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EL PRESIDENTE DEL CONSEJO.-

 

 

Cuando años atrás nació Marcelo Augusto y la indígena  ignorante pero sabia a la vez de Delia Esther que era la partera de la familia presagió que aquel hermoso niño sería alguien muy importante en su vida, no se equivocó y es mas se quedó corta con su afirmación.

 

La popularidad que Marcelo Augusto había ganado dentro de todo Cayambe en cada una de las funciones y actividades que había emprendido se dieron de manifiesto en el gran apoyo que le mostraron los electores cuando presentó su candidatura a concejal con el partido político de sus amores la Izquierda Democrática del Doctor Rodrigo Borja Cevallos Ilustre personaje que tenía sus raíces en nuestro querido Cantón.

 

 

Las esperadas votaciones se dieron y gracias al respaldo popular fue el concejal que mayor votación tuvo y en la primera sesión de consejo recién electo  fue nombrado Presidente del mismo, denominación que en la actualidad seria la  de Alcalde.

 

En su función de primer personero municipal, Marcelo Augusto impulso obras muy importantes para Cayambe entre las cuales se puede resaltar las siguientes:

 

-         Construcción de tanques de almacenamiento de agua potable en algunas vertientes que abastecen de líquido vital la ciudad.

-         Mejoramiento de las redes de distribución del agua potable

-         Alcantarillado sanitario en varios barrios del cantón

-         Pavimentación de las principales calles del cantón como son; la Rocafuerte, Ascazubi, Terán.

-         Apoyo a la construcción de escuelas rurales

-         Apoyo al deporte del Cantón

-         Mejoramiento del Camino a las lagunas de  San Marcos

-         Mejoramiento del Camino al Refugio del Nevado Cayambe

-         Construcción de las viviendas en el Refugio del Nevado Cayambe

-         Construcción del Teatro Luis Felipe Borja de Alcázar como un homenaje al padre del Doctor Rodrigo Borja Cevallos que era Cayambeño.

-         Electrificación de los principales barrios del Cantón, entre otras.

 

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En definitiva los cuatro años de gestión municipal de Marcelo Augusto marcaron un antes y un después en nuestro pueblo y ningún otro Alcalde  a podido alcanzar la faraónica obra que dejó,  hasta la actualidad y a pesar de haber pasado mas de 30 años todavía disfrutamos de sus calles y de sus obras que lo hicieron convertirse en una figura muy trascendental dentro de la historia de nuestro  Cantón.

 

Durante el tiempo que Marcelo Augusto fue la primera autoridad del Cantón, la vida de Auriestela cambió gradualmente pues tenía que estar en las invitaciones que le hacían a su importante hijo y también  tuvo la oportunidad de conocer muchos lugares de nuestro país y a varias  personas importantes que ha diario visitaban la casa de Marcelo Augusto entre otros el Presidente de la República Oswaldo Hurtado, El prefecto de la provincia de Pichincha de esa época el Dr. Patricio Romero y al mismísimo Doctor Rodrigo Borja Cevallos que años mas tarde sería el presidente Constitucional de la  República del Ecuador.

 

A todas estas autoridades les gustaba visitar el refugio del nevado Cayambe y como recuerdo a estas memorables visitas Marcelo Augusto hasta la actualidad conserva ese mágico rincón de recuerdos ilustrado con hermosas fotografías de su época de Presidente del Concejo.

 

Pero a pesar de la fama y popularidad Auriestela y Marcelo Augusto no dejaron de ser las personas sencillas y buenas que siempre fueron y sobre todo Auriestela como amorosa abuela jamás se separó por mucho tiempo de sus queridos nietos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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LOS CUYES DE CHANGALÀ .-

 

A la única que parece que se le subieron los humos mas de la cuenta con la nueva posición social, económica y jerárquica de Marcelo Augusto fue lamentablemente a su esposa, la misma que sacó a flote sus complejos de nueva rica y prácticamente obligó a su resignado esposo a mudarse a una casa muy elegante que los dos habían construido en el centro de Cayambe.

 

Marcelo Augusto para evitar problemas con su cónyuge  de muy mala manera se cambió de casa y dejó su querida finca de Changalà en manos de su madre Auriestela que vivía con sus nietos.

 

La finca en esos momentos producía 200 litros de leche diarios, alrededor de 5.000 huevos a la semana y la principal actividad era la crianza y venta de cuyes de exportación que habían sido traídos las primeras crías del Perú y que su raza era macabeos, que tenían la particularidad que a los dos meses tenían un desarrollo muy acelerado  y estaban listos para ser faenados y eran tan grandes que no alcanzaban en las bandejas y platos normales de los exigentes clientes que degustaban esta delicia tradicional.

 

La venta de cuyes faenados o en pie era la actividad económica principal de la finca de Marcelo Augusto y la que mas le agradaba,  pero a  su estirada esposa no le gustaba nada vivir en una finca en medio de tantos animales.

 

Auriestela tomó esta responsabilidad con mucha solvencia en vista de que ella toda su vida había trabajado en haciendas y con animales, pero su avanzada edad ya no le permitía emprender largas faenas como lo hacia antes y lo importante es que contaba con la companìa y el apoyo de sus dos nietos mas fieles.

 

La producción de cuyes de raza lejos de bajar sin la presencia de Marcelo Augusto creció rápidamente con la dedicación y empeño que le ponía Auriestela y se convirtió en una de las mas importantes y grandes distribuidoras de estos animales que no únicamente satisfacían la demanda local sino también eran llevados a las principales ciudades de nuestro país.

 

Para esa época Auriestela muy preocupada de que sus adorados nietos cumplan con todos los sacramentos religiosos, conversó con sus amigas las monjitas del Colegio Mariana de Jesús para que les den un curso acelerado a los muchachos que estaban ya bastante grandecitos y puedan hacer su confirmación.

 

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Para este evento Auriestela no escatimó en gastos, les compró las mejores prendas, escogió como padrinos al selecto grupo de amigos y personalidades de Marcelo Augusto;  faenò alrededor de 100 cuyes y 50 gallinas para atender a todos los invitados a este magno acontecimiento.

 

Para esos días  Marcelo Augusto aprovechó las amistades que había adquirido como Presidente del Consejo y pudo ubicar a su badulaque hermano Marco Antonio en el Consejo Provincial de Pichincha con un puesto fijo de chofer de volqueta y poder conseguir que el antes mencionado siente cabeza y deje de andar  deambulando por todo lado sin trabajo fijo.

 

Con el apoyo de Auriestela Marco Antonio pudo comprar un camión de segunda mano para realizar fletes con materiales los días que no trabajaba en el Consejo Provincial,  y es en estas circunstancias que conoce a su nefasta segunda mujer que mas adelante se la conocerá como la viuda negra.

 

Marco Antonio fue contratado para llevar unos materiales de construcción de Cayambe a la ciudad de Quito para el sector del Dorado donde esta susodicha mujer estaba construyendo su casa.

 

En el camino hacía la ciudad de Quito esta interesada mujer se aprovecho de la ingenuidad y soledad de Marco Antonio y consiguió muy astutamente que él no le cobrara del flete de aquella ocasión e igualmente lo hizo por varias ocasiones mas  y siempre en los fines de semana que es cuando Marco Antonio tenia  mas disponibilidad de tiempo.

 

En una ocasión por estar realizando estos fletes gratuitos y ante el pedido de esta señora se excedió en la capacidad de la carga, lo que provocó que  se accidente volcando  el camión,  causándose daños físicos y la destrucción casi total de su herramienta de trabajo que todavía no había sido pagada en su totalidad y dejándole de la manera mas irresponsable la deuda a Auriestela que había sido la garante  de  un préstamo en la cooperativa 23 de Julio para la compra de este camión.

 

Lógicamente y como era de esperarse  luego del accidente y de las múltiples consecuencias  tanto físicas como económicas que este había tenido, esta   mujer se hizo la loca y jamás reconoció un solo

 

 

 

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centavo, es mas perdió contacto con el infortunado y confiado Marco Antonio.

 

Es mas cuando el se recuperó de sus heridas lo primero que hizo es buscarla pero no para cobrarle de sus servicios sino únicamente para verla y conversar con ella, pero esta señora de la manera mas hábil y tramposa se hacía negar.

 

Durante varios meses Marco Antonio intento verle pero siempre tuvo la misma respuesta por parte del dueño de casa “ La señorita licenciada no esta” y prácticamente él estaba destrozado en vista de que esta hábil mujer   había hecho tan bien su trabajo de seducción que el ingenuo Marco Antonio estaba profundamente enamorado de ella y esto seria  mas adelante  su perdición.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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COMO QUEDARSE SIN CASA EN TRES SENCILLOS PASOS

 

Paso 1

 

LA BONDAD.-

 

Auriestela era una mujer tan buena y bondadosa, amaba tanto a su hijo Marco Antonio  que no le importaba quedarse sin su tesoro mas preciado que era su casa del Rió Blanco que había sido su morada y la de sus padres durante muchos años,  con tal que él pagué sus deudas y conserve su trabajo en el Consejo Provincial que estaba en peligro si Marco Antonio era apresado o declarado insolvente por el préstamo para la compra del camión que había realizado años atrás.

 

La situación era desesperante y la única alternativa  que existía era que Auriestela le seda las escrituras de su  casa del Rió Blanco para que Marco Antonio pueda realizar un préstamo hipotecario al seguro social y así Auriestela se hacía como que recibía el dinero fruto de esta venta de la casa y con lo mismo pagaba a todos los acreedores de su endeudado hijo y sobre todo el préstamo de la Cooperativa 23 de Julio que había ingresado al departamento jurídico.

 

Paso 2

 

LA PREOCUPACIÒN.-

 

Auriestela una vez que pudo solventar las deudas de Marco Antonio con el poco dinero que había recibido con la venta de su casa y con el préstamo del seguro social.

 

Como toda madre abnegada y sufrida le preocupaba que pasaría con la vida de Marco Antonio después de su muerte en virtud de que el anteriormente nombrado no sentaba cabeza e iba de tumbo en tumbo con la terrible irresponsabilidad que se manejaba.

 

 Y  es así que nuevamente visita a sus amigas las monjitas del orfanato pero esta ocasión para hacerles un particular pedido que era que dentro de las señoritas huérfanas internas le ubiquen una que pueda ser la compañera sentimental de su hijo con planes de matrimonio en vista de que la procuración de la vida tan desordenada que tenía Marco Antonio no le

permitía estar tranquila y le aterraba la idea de que después de su muerte Marco Antonio se quedara solo y desamparado.

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Paso 3

 

EL OPORTUNISMO Y LA MALA FÈ.

 

El pedido de Auriestela tubo acogida por parte de las monjitas y una tarde llegaron a la casa con una jovencita muy agradable para presentarle a Marco Antonio, este cuando la vio dijo muy grotescamente ¡que le pasa mamita acaso se está volviendo loca, Yo tengo una persona a la que yo amo y es mas quiero que me acompañe a conversar con ella ¡

 

Al escuchar esto las monjitas se retiraron y Auriestela le acompaño a su hijo donde la mentada mujer que según Marco Antonio la amaba con locura, pero igual que las ocasiones anteriores esta  se hizo negar.

 

Marco Antonio destrozado cayó en una profunda depresión, pero Auriestela que era muy inteligente y audaz se fue una mañana a hablar con el dueño de casa de esta persona y fue ahí cuando él le contó que ella  se hacia negar todas las veces que el atribulado Marco Antonio le buscaba, entonces Auriestela muy astutamente pregunto ¿a que hora llegaba  de su trabajo? y la espero hasta que ella llegó y pudo conversar y esta infame mujer se hizo la sorprendida diciendo que ni siquiera le conocía y luego de haber sido enfrentada por Auriestela incluso haciéndole responsable del accidente dijo que únicamente era una amistad.

 

Pero al saber de que Marco Antonio era el dueño de la casa del Rió Blanco por la venta fraudulenta que se había registrado, ay si le brilló el ojo a esta araña viuda negra y le nació un cariño repentino hacia Marco Antonio, el mismo que fue el causante del sorpresivo matrimonio. pero una vez que todo esté legalizado y  que pueda echarle mano a la casita que la amorosa Auriestela estaba entregando en bandeja de plata para que esta ambiciosa mujer disponga.

 

El matrimonio fue al mes siguiente y fue Auriestela la que costeó con todos los gastos y faenò cuyes, gallinas, hizo chicha y atendió a todos los invitados y sobre todo a la nefasta familia de la viuda negra.

 

 

 

 

 

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EL OCASO DE UNA HEROÍNA.-

 

 

El matrimonio de Marco Antonio con aquella ambiciosa mujer  fue un absoluto fracaso en vista de que era demasiado exigente y apenas tuvo oportunidad se apoderó de la casa del Rió Blanco y ni siquiera fue capas de darle un cuarto a la Anciana Auriestela que por esos asares de la vida había salido de la finca de Changalà  en virtud  de que la mujer de Marcelo Augusto le había obligado que haga una lotizaciòn y que venda los terrenos para que invierta en el negocio familiar de ella que era la ferretería y los materiales de construcción.

 

Marcelo Augusto muy consiente de la situación de su madre que por generosa y abnegada se había quedado prácticamente en la calle le arrendó una pequeña casa donde Auriestela pasó sus últimos años  de vida.

 

Sus nietos que prácticamente ya eran todos unos hombres con frecuencia la visitaban y compartían con ella sus momentos de lucidez, otro que la visitaba era Marco Antonio pero no para interesarse por su salud sino para sacarle el poco dinero que Marcelo Augusto le dejaba a su madre en vista de que la ambición desmedida de su mujer le hacía entrar en deudas y compromisos económicos y como ella por estafa había perdido el trabajo en una fabrica de la localidad sus necesidades y demandas económicas habían crecido y la única forma era exigiendo mas de la cuenta  al infortunado Marco Antonio.

 

Pasaron los años y se presentó como modalidad la compra de renuncias en la instituciones públicas de lo que la oportunista viuda negra se valió para exigirle a que Marco Antonio venda su renuncia del trabajo que tenía en el Consejo Provincial  y con el dinero fruto de esta transacción compraron con separación de bienes una propiedad en una comunidad rural  del Cantón Pedro Moncayo con una cláusula que decía que a la muerte de Marco Antonio su cónyuge era la dueña absoluta de esa propiedad y que los hijos del primer matrimonio no tenían  acceso a nada, pues en definitiva esta nefasta y oportunista mujer amarró todo tan bien para quedarse con las propiedades después de los días de Marco Antonio.

 

En ese año también falleció la hermana menor de Auriestela Orfelia que luego de sus acostumbradas caminatas por todo el pueblo apareció muerta en su habitación de un paro respiratorio.

 

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Todo esto fue mermando la salud de Auriestela que también sufría entre otras cosas  de la enfermedad de la Diabetes y a pesar de los cuidados y de la atención médica permanente que le suministraba  Marcelo Augusto, las penas, la soledad y las preocupaciones sobre todo por su infortunado Marquito que era completamente infeliz con esa mujer le hicieron que caiga en un profundo coma diabético que acabó con su vida.

 

El día de su muerte  un 16 de mayo del 2.000 estaba acompañada de sus seres mas queridos  y en sus últimos momentos   pudo relatar lo siguiente ¡El Antuquito me espera en el altar para casarnos, está muy elegante con su traje negro! ¡espereme Antuquito aquí voy!  y no pronuncio nada más  y se extinguió la vida de esta mujer increíble y valerosa que lo dio todo por los seres que ella mas amaba.

 

Marcelo Augusto cumplió su promesa de velar por su madre y así  lo hizo hasta el último día de su vida. En cambio Marco Antonio fue un ruin y mentiroso,  jamás hizo nada por el bienestar y tranquilidad de su madre al contrario con la influencia de su esposa  fue uno de los principales causantes de su prematuro deceso.

 

Auriestela murió a los 90 años de edad y nos dejó como legado su enorme amor por sus hijos y por sus nietos los mismos  que la acompañaron hasta su última morada y la extrañaron por toda la eternidad como se extraña y se añora a una madre amorosa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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LA VIUDA NEGRA.-

 

 

Los remordimientos  que tenía en su corazón y la falta que le hacía su madre a Marco Antonio le afectó; es que en definitiva se le acabó su paño de lágrimas y ya no tenia a quien sacarle dinero para cumplir con las exigencias de su interesada mujer.

 

Para esos días la infeliz pareja se mudó  a vivir en la propiedad que habían comprado en una comunidad perteneciente al Cantón Pedro Moncayo y tenían una vida como se dice vulgarmente de perros, pues la ambición desmedida de esta mujer le hacía meterse en todo tipo de negocios chuecos y torcidos al igual que como se puso de agricultora a tiempo completo  descuidaba la alimentación de Marco Antonio al igual que la  atención médica en vista de que el heredó de Antonio su padre no solo su afición por las máquinas y la agricultura sino que le había hecho el triste legado de su enfermedad de la Diabetes, la misma que le estaba matando paulatinamente.

 

Como no recibía atención médica, no se alimentaba bien, no se cuidaba del consumo de grasas, almidones y azúcar, trabajando ahora si duro en jornadas extenuantes bajo la presión y el estrés que le ocasionaba la viuda negra fueron los detonantes para que a la edad de 60 años Marco Antonio falleciera de manera repentina.

 

Es donde la famosa viuda negra perfila sus afiladas uñas para quedarse con todas las propiedades de su extinto esposo, queriendo perjudicar a los legítimos herederos que eran los cuatro hijos que había tenido de su fracasado matrimonio con Gladis en vista de que con su segunda esposa jamás tuvo hijos.

 

La ambición desmedida de la viuda negra hizo que a los pocos días de fallecido Marco Antonio saque a la venta la histórica casa familiar del Rió Blanco y si no hubiese sido por la rápida actuación de los hijos del fallecido los mismos que sacaron la sentencia de posesión efectiva de los bienes de su padre bloqueando así las intenciones de esta malévola mujer.

 

 

 

 

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A lo que no pudieron hacer nada estos aguerridos muchachos fue a la herencia en la propiedad que había comprado que era bastante grande en vista de que amarró tan bién los hilos de su sucia jugada que ella era la dueña absoluta de todo.

 

Al poco tiempo de eso se volvió a casar con un veterano hacendado del lugar y de manera casual o accidental  también murió y la viuda negra se levanto con su fortuna.

 

En la actualidad la araña viuda negra se volvió a casar con otro individuo que era viudo  y como es su costumbre en algún momento el nuevo ingenuo marido muere en condiciones misteriosas y la viuda negra se levanta otra herencia.

 

Todo el pueblo  empezó a tacharla  con este calificativo, en vista de que parecería que ella tiene que ver en las misteriosas muertes de sus maridos y que luego de la manera más hábil  toma posesión de las fortunas que ellos han ido dejando.

 

Definitivamente la actuación de la viuda negra debería ser motivo de investigación, pero de lo que estoy completamente seguro es que podrá ser muy hábil y astuta y hacer tan bien las cosas que jamás salga involucrada, pero nunca podrá ocultar su maldad a los ojos de mi dios y el en algún momento  le pedirá cuentas de sus maléficos actos.

 

En lo referente a la penosa existencia de Marco Antonio se podría decir que casi tuvo el mismo fin de su padre, el mismo que posiblemente fue envenenado por su ex mujer, pero al menos él conoció y vivió el amor verdadero junto a la inolvidable y recordada Auriestela.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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DESCANSA EN PAZ QUERIDA ABUELITA.-

 

 

Cuando años atrás Auriestela decide entregarle la casa del Rió Blanco a su querido hijo Marco Antonio lo hace por dos fuertes e importantes motivos que eran el uno: que con el dinero fruto de esta venta poder pagar la gran cantidad de deudas que él tenía y como segundo motivo y quizá el mas importante que ella  mantenía la esperanza de que en algún momento esa casa seria para sus amados nietos.

 

Esta aspiración casi se pierde en el camino, pues la viuda negra quería quedarse con todo los bienes incluso con este bien tan querido para la familia, fue la actitud valiente y decidida de los hijos de Marco Antonio la que impidió esta felonía.

 

Los verdaderos y legítimos herederos de Marco Antonio se enfrentaron en una verdadera batalla legal por defender la casa de su Abuela paterna y una parte de ella la adquirieron vía posesión efectiva y la otra por posesión física de más de 15 años.

 

Puedes ¡descansar en paz querida Abuelita! tu legado familiar, tu centenaria casa que fue la muda testiga de tu nacimiento, de tus primeros pasos, de tu lucha permanente por tus hijos y nietos, de la fiesta de las almas, de las tortillas de tiesto y de chuno, del horno de leña, de la acequia de agua encantada donde jugábamos con los barquitos, de tantas risas, alegrías y penas; ahora es de tus nietos y la conservaremos intacta y para siempre. Por que en sus paredes  estás tú, en cada una de sus habitaciones está plasmado tu perfume y tú recuerdo; y  hasta ahora escucho tus pasos que se confunden con los míos y los alegres correteos de tus bisnietos.

 

Descansa en paz querida Abuelita pues como tú vives en tu casa, en nuestra casa, también habitas en lo más profundo de nuestros corazones y no te olvidaremos nunca, pues sin ser nuestra madre fuiste la mejor.

 

 

 

 

 

FIN.

 

 

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